Confirman que el tren cartonero es una bomba de tiempo

Sociedad

*Luego de una nota publicada esta semana por minutouno.com, donde un abogado había denunciado que el Tren Blanco es un “Cromañón rodante”, la propia empresa concesionaria de trenes y algunos cartoneros confirmaron la posibilidad de una tragedia.
*El tren viaja sin luz, con las ventanas enrejadas y las salidas bloqueadas, el material es inflamable y un incendio es altamente probable.
*Tanto el Gobierno nacional, como el provincial y el porteño, están enterados del problema, pero la situación no cambia. La Comisión reguladora de transporte tampoco lo controla.

Luego de la nota publicada esta semana en minutouno.com, donde el abogado Javier Miglino aseguró que “el tren blanco es un Cromañón rodante”, la empresa que presta el servicio confirmó que la formación que traslada a los cartoneros es “una bomba de tiempo”.

Es más, minutouno.com pudo verificar que tanto el Gobierno nacional, como el provincial y el de la Ciudad están al tanto desde hace más de un año de esta situación que pone en riesgo la vida de casi mil personas, diariamente.

“En caso de producirse un incendio, sería una masacre”, confirmó Miglino.


El vocero de Trenes de Buenos Aires (TBA) Gustavo Gago, fue terminante y dijo que “el tren cartonero no debiera existir, es una bomba de tiempo” pero que cada vez que intentan cerrarlo, los cartoneros protestan con cortes de vías y el Gobierno no atiende a los insistentes reclamos.

Los cartoneros que viajan diariamente por los tres ramales de las líneas Mitre y Sarmiento, utilizan vagones repletos de papeles, cartones y plásticos, material altamente combustible.

A esto se suma que, debido la muerte de dos chicos que viajaban con el cuerpo asomado a la ventanilla, las ventanas están enrejadas y los carros bloquean las salidas. “En caso de producirse un incendio, sería una masacre”, confirmó Miglino, quien es abogado querellante en la causa Cromañón y sobreviviente de la tragedia. También hay agujeros de grandes dimensiones en el piso, por los que podría caer una persona.

Por su parte el ex cartonero Daniel Paret, que actualmente trabaja en la cooperativa Tren Blanco, confirmó el temor de una catástrofe: “Si se incendia el tren estamos hasta las manos, mucha gente viaja arriba de los carros”.


 


La situación se encuentra en una gran incertidumbre ya que no hay un marco que regule la situación.

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La empresa TBA envió cartas en la que se explica textualmente “hombres, mujeres y niños están en riesgo por la alta combustibilidad del material que trasportan, remitida al ministro del Interior, Aníbal Fernández, las autoridades de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), al secretario de trasporte Ricardo Jaime y el jefe de Gobierno, Jorge Telerman, entre otros, fechada el 15 de mayo de 2006. Antes, habían enviado cartas similares.

Ninguna autoridad se hace cargo del problema y la CNRT no controla los vagones. minutouno.com intentó comunicarse con las distintas áreas gubernamentales pero ni el interventor Pedro Ochoa Romero, ni en la secretaría de Transporte respondieron los llamados. Desde el Gobierno porteño dijeron que el problema no depende de su jurisdicción.

Hoy nadie controla el tren a pesar de que el Gobierno está al tanto hace más de un año de la trampa mortal que significa su funcionamiento.

Un tren destruido en un país destruido

El tren comenzó a funcionar en 1999, cuando la pobreza extrema empujó a una gran cantidad de personas hacia la recolección de desechos para su venta y los pasajeros se quejaban porque los cartoneros copaban las formaciones. La empresa ferroviaria creyó encontrar una solución en un tren exclusivo para ellos.

“Hay que entender que la gente tiene muchas necesidades y terminó tomando aquello que podía vender aunque rompiera el tren y el peso de los carros fue rompiéndolo”, explicó el cartonero.

El director del documental Tren Blanco, Nahuel Garcia, explica que, con todos los testimonios recogidos, la conclusión a la que llegó fue que “la gente ve al tren como una esperanza y su única posibilidad para comer, entonces es lógico que se oponga a que lo cierren, pero deberían poder viajar en otras condiciones”.

También hay agujeros de grandes dimensiones en el piso, por los que podría caer una persona.

Noemí, también es cartonera y es delegada de una de las formaciones, ella comenta que para los que “cartonean” todos los días el tren es el arma de trabajo y “los que rompen y venden cosas del tren son los que salen una vez cada tanto”. Asimismo, dijo que la empresa les cobra una tarifa de 10.50 pesos quincenales pero que nadie los quiere pagar porque “dan un tren en pésimas condiciones y siempre sale tarde”.

La dirigente cartonera explica que, incluso, hay ladrones que se camuflan entre quienes van con carros para escapar de la policía pero que ellos intentan “impedirles el paso e impedirles el ingreso al tren”.

Una de las propuestas que se manejan para impedir la catástrofe es alquilar camiones para transportar los cartones. “En lugar de gastar en camiones, que pongan plantas y nos den trabajo. Nosotros hacemos esto porque no tenemos otra salida, estamos muy cansados de esta vida, pero muchos no tenemos otra salida”, remató Noemí.

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