Confirmaron la muerte de la ballena que había quedado varada en el Río de la Plata

Sociedad

El ejemplar de ballena sei no logró sobrevivir pese al amplio operativo desplegado por especialistas de la Fundación Temaikén y la Prefectura Naval Argentina.

La ballena sei que había quedado encallada en el Río de la Plata, frente a la costa del partido bonaerense de San Isidro, murió pese a los intensos esfuerzos realizados para rescatarla. La noticia fue confirmada por la Fundación Temaikén, cuyos especialistas participaron del operativo junto con efectivos de la Prefectura Naval Argentina y otras organizaciones dedicadas a la conservación de la fauna marina.

La institución informó el fallecimiento a través de sus redes sociales, donde explicó que el equipo técnico permaneció junto al animal durante todo el procedimiento intentando brindarle las mejores posibilidades de supervivencia. “Nuestro equipo acompañó al ejemplar durante todo el operativo, monitoreando permanentemente su estado y realizando las maniobras posibles para brindarle la mejor oportunidad. Lamentablemente, y a pesar de los esfuerzos realizados, el animal no logró sobrevivir”, expresó la Fundación Temaikén en su comunicado.

El cetáceo había sido avistado durante el viernes, aunque se estima que había quedado varado el día anterior sobre un banco de arena ubicado en la zona conocida como Bajos del Temor, dentro del Río de la Plata. Cuando los especialistas llegaron al lugar comprobaron que el ejemplar aún permanecía con vida, aunque ya presentaba un delicado estado de salud.

Se trataba de una ballena sei (Balaenoptera borealis) de aproximadamente siete metros de longitud, una especie que suele habitar el Mar Argentino y que durante esta época del año realiza migraciones hacia el norte, desplazándose entre aguas de Argentina, Uruguay y Brasil.

De acuerdo con las primeras evaluaciones realizadas por los expertos, la presencia del animal río arriba pudo estar relacionada con un proceso de desorientación provocado por factores ambientales o por algún problema de salud previo que alteró su comportamiento habitual y terminó llevándolo hasta una zona de muy poca profundidad. Frente a esa situación, se organizó un amplio operativo con el objetivo de aprovechar el momento de la marea creciente para intentar liberar al cetáceo y conducirlo nuevamente hacia aguas más profundas desde donde pudiera regresar al mar.

En las tareas participaron dos embarcaciones de la Prefectura Naval Argentina —identificadas como BP-5217 y SR-6815— junto con cinco especialistas de la Fundación Temaikén bajo la coordinación de José Luis Torres. También colaboró personal de la Fundación Cethus. Mientras esperaban que subiera el nivel del agua, los rescatistas realizaron distintas maniobras para asistir al animal. Entre ellas, mantuvieron permanentemente húmeda la piel de la ballena, una práctica que ayuda a disminuir el estrés fisiológico y evita un mayor deterioro mientras permanece fuera de su ambiente natural.

Sin embargo, las características geográficas del lugar complicaron considerablemente las tareas. La presencia de bancos de arena y las permanentes variaciones en el nivel de la marea dificultaron tanto la navegación de las embarcaciones como las posibilidades de movilizar al ejemplar. Según había informado la Prefectura durante el operativo, el plan consistía en aprovechar una marea de aproximadamente 70 centímetros prevista para la tarde, esperando que ese incremento del nivel del agua facilitara la liberación del cetáceo.

Pese a ello, el cuadro clínico del animal ya era extremadamente delicado. Los especialistas explicaron que, al permanecer varada durante varias horas, la ballena soportó todo el peso de su cuerpo sobre la zona ventral, una situación que afecta gravemente el funcionamiento de los órganos internos y reduce considerablemente las probabilidades de supervivencia. Finalmente, el esfuerzo conjunto no logró revertir esa condición y la Fundación Temaikén confirmó el fallecimiento del ejemplar, cerrando un operativo que durante varios días.

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