De carne somos pero... ¿cómo comerla sin quemar el sueldo?

Sociedad

*Tras el aumento de precios de la carne vacuna, te explicamos cuáles son los cortes más económicos y qué tipo de comidas se pueden hacer con ellos. *Cómo distinguir a simple vista la carne buena de la mala y cómo evaluar precio y calidad

Las paradojas de un país como Argentina son varias. Pero sin duda una de las más increíbles es que siendo una nación que se forjó, en gran parte, por tener una Patagonia y una Pampa repleta de vacunos, para sus habitantes es casi un lujo comer carne. Sí, hoy son pocos los argentinos que pueden darse el gusto de servir una porción de carne en alguna de sus comidas diarias, ni hablar de un asado. Es que el precio aumentó en los últimos 10 días un 15 por ciento a pesar de las medidas del Gobierno para frenar el incremento. ¿Se puede seguir comiendo carne en caso de no querer suplantar este alimento por otro? ¿Cuáles son los cortes más baratos y accesibles al bolsillo del argentino medio, y las claves para detectar una buena porción vacuna?

"Hay que ver que la grasa no sea amarilla ni casi naranaja… que sea lo más blanca posible; cuanto más blanca es la grasa, mejor es la calidad del corte”.    

“Los cortes más económicos son aquellos que se encuentran en la parte del cuarto delantero del animal, en cambio, los de la parte trasera son los que más cuestan”, explica Jimena Monteverde, cocinera del programa "La mañana del 9”. Y agrega: “Falda (a 7 pesos el kilo), que puede ser a la parrilla también, cogote (también 7 el kilo), aguja (11), aunque otros que no son tan baratos como estos también pueden ser económicos si se los compara con paleta (8.90), cuadrada (11.90; para milanesas), palomita (11); ubicado casi en el centro del animal.

La mayoría de estos cortes sirven para hacer distintos guisos en cacerola -la cocción es prolongada porque los cortes delanteros son más duros que los traseros-, y se pueden acompañar con papas, arroz, lentejas. En el caso de la paleta, ésta puede servir para hacer asado; la falda puede ser para el famoso puchero o también hacerse a la parrilla y variar el tradicional menú.

Otro de los los cortes que se puede conseguir sin gastar una fortuna es el azotillo (7 pesos el kilo); barato, muy rico y sin grasa. Se puede utilizar como un “falso matambre” o procesado para relleno de pastas o albóndigas.

Monteverde revela dos claves para detectar si un corte es bueno o no; ideal para no caer en la trampa de la carne que a la vista parece buena, pero al gusto es espantosa: “Que no sea muy oscura porque eso significa que es de animal grande, y lleva un tiempo de cocción más prolongado. Además hay que ver que la grasa no sea amarilla ni casi naranaja… que sea lo más blanca posible; cuanto más blanca es la grasa, mejor es la calidad del corte”.

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