Decir 'los travestis' es peyorativo e ideológico

Sociedad

Hace tiempo en la redacción se armó un debate sobre si debía escribirse las o los travestis. El disparador fue el caso de una maestra travesti que debió renunciar a su puesto en Quilmes, a la que algunos preferían llamar “maestro”. Aquellos que tomaron la bandera de “la ortodoxia del lenguaje” dijeron que si un “hombre se viste de mujer” debía decirse los travestis ya que eran, en última instancia, hombres disfrazados (click para ver texto completo).

Hace tiempo en la redacción se armó un debate sobre si debía escribirse las o los travestis. El disparador fue el caso de una maestra travesti que debió renunciar a su puesto en Quilmes, a la que algunos preferían llamar “maestro”. Aquellos que tomaron la bandera de “la ortodoxia del lenguaje” dijeron que si un “hombre se viste de mujer” debía decirse los travestis ya que eran, en última instancia, hombres disfrazados


 


Por más que haya quien no quiera verlo el lenguaje es ideológico y nos limita. A la compleja mente humana ya le queda chica la división hombre-mujer. Ya no se puede reducir a una persona a su genitalidad o sexo biológico. Por más loco que suene hay gente que nace con pito pero se siente mujer. Y es el derecho de esa gente vivir fiel a su propia identidad y ser feliz, a pesar de no hacer lo que se “debería”.
 
Un amigo me decía que este es un debate sin sentido ya que unos no tienen el derecho de apropiarse del nombre de los otros. El nombre es propio, y aunque de uso ajeno, por ser propio pertenece a la o las personas que lo utilicen (ya sea un nombre o algo similar como en este caso un artículo).
 
En ese contexto, las travestis salen a pedir que se las reconozca como son. Nombrarlas con términos masculinos es, en algún punto, violentarlas. ¿Cómo se sentiría usted señor vestido de señor y señora vestida de señora si l@ obligaran a ponerse prendas del sexo opuesto, que no los representa?

Las travestis son la figura de la trasgresión en sí misma. Suben a un colectivo y las miran. Van a buscar trabajo y las excluyen. En la fila del banco generan comentarios. Muchos les niegan el derecho a ser.

En medio de su lucha por ser nombradas como lo desean, los periodistas no podemos ignorar que decir “los travestis” es peyorativo e ideológico. Y debemos hacernos cargo de que cuando decimos “los travestis” no somos inocentes. Y no damos lugar a la diversidad ni respetamos el derecho a la identidad.

El periodista y escritor Osvaldo Bazán me planteó hace unos meses un ejemplo práctico para entender lo ilógico de la discusión ¿a Florencia de la V cómo la llaman? Vedette, bailarina, cómica; a nadie se le ocurrió llamarla bailarín.

Entonces la maestra de Quilmes es la maestra.


 


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