Denunció que una patota de "chicos bien" racistas atacó a su amigo pero la verdad era otra
Todo parecía creíble en el marco de los hechos que ya no son extraños en la costa atlántica, sobre todo en lugares como Pinamar o Villa Gesell. Pero las imágenes captadas por cámaras de seguridad dieron un giro inesperado a la historia.
Thiago, la víctima de su propio amigo.
En un hecho que en principio hacía recordar al crimen de Fernando Báez Sosa, ocurrido en enero de 2020 en Villa Gesell, la noticia sonaba creíble y al mismo tiempo aberrante: una patota de “chicos bien” había atacado a un adolescente que veraneaba en Pinamar.
Por la brutalidad del ataque, el joven de 16 años debió ser internado en un nosocomio local con golpes en el rostro y un hematoma cerebral, siendo luego trasladado a la ciudad de Esteban Echeverría, en la zona sur del conurbano bonaerense.
Según la primera versión, el ataque había ocurrido a primera hora de este sábado, entre las 5.30 y las 6 de la mañana, en las cercanías al muelle de la ciudad costera, donde Thiago había sido golpeado salvajemente por un grupo de al menos siete jóvenes que previamente lo habían insultado sin mediar discusión o conflicto previo.
Según el relato de uno de los dos testigos del hecho, ambos amigos de la víctima, los agresores que vestían camisas blancas y volvían de "un boliche" le gritaron: “¿Qué mirás, negro de mierda?”, para atacar inmediatamente a Thiago con golpes de puño y patadas.
Un rato antes, el adolescente había estado en el centro de Pinamar junto a sus dos amigos y había llegado hasta inmediaciones del muelle ya que sus padres se hallaban pescando. Laura, su madre, los había ido a buscar al centro y les dijo que esperaran en el lugar del ataque hasta que volviera con su padre de la zona del muelle donde él seguía pescando durante las últimas horas que la familia estaba de vacaciones.
Fue en ese momento de ausencia de los padres de Thiago que ocurrió el ataque, aunque más tarde se supo que no fueron patoteros los autores sino, por el contrario, alguien allegado a la víctima desde su infancia.
Las imágenes que destruyeron la mentira y la confesión del atacante
Con el transcurrir de las horas, la versión de los amigos de Thiago se derrumbó con un giro inesperado: había sido uno de sus amigos, un año mayor que él, quien lo golpeó brutalmente, hasta desmayarlo.
La confesión del atacante, sin embargo, no fue espontánea: se produjo luego de que las autoridades visualizaran las imágenes captadas por las cámaras del centro de monitoreo del municipio, ubicadas en el lugar.
"Estoy destrozado. No lo puedo creer", declaró Sebastián, padre de Thiago, quien explicó que "mi hijo no iba a mandar al frente a sus amigos" que, por primera vez, habían acompañado a la familia en el veraneo.
“Nosotros somos de Temperley, venimos todos los años porque tenemos a la familia de mi mujer. Cada año mi hijo me dice: ‘Pa, ¿puedo llevar a mis amigos?’”, y los trajeron. Para el dolido padre, "estaban jodiendo, uno se calentó y el de 17 le pegó mal a Thiago".
“Me mintieron. Estoy triste y decepcionado con ellos. Los conozco de nacimiento a los dos”, se lamentó, comentando que “estaban jugando de mano y el otro se calentó y le pegó a mi hijo… Le pregunté por qué, no me lo dijo de entrada y se puso a llorar”, completó en declaraciones televisivas.
Mientras tanto, el adolescente sigue internado y tras la denuncia de la familia por la presunta intervención de una patota de chicos bien, el caso quedó a cargo del fiscal Juan Pablo Calderón, de Pinamar, quien dispuso la detención del agresor.
Pero Sebastián no quiere tomar represalias: "No quiero que lo detengan", pidió a las autoridades sobre la situación del amigo de su hijo, a quien conoce desde siempre.
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