Dramáticas consecuencias para las chicas violadas por su padre
* Las menores de 11 y 13 podrían verse imposibilitadas de tener relaciones sexuales sanas con otros hombres y hasta correrían el riesgo de ser sometidas por otras personas.
* Depresión, fobias y autoestima baja son otros de los posibles padecimientos de las víctimas en el futuro.
La fiscal que acusó a José Luis Arévalo, condenado a 36 años de prisión por haber violado a sus hijas de 11 y 13 años, expresó que las menores víctimas "tienen secuelas imborrables porque es imposible de recuperarse de una situación así". Problemas con su sexualidad, baja autoestima, depresión y traumatismos psíquicos severos son algunas de las consecuencias que podrían padecer estas chicas según los especialistas consultadas por minutouno.com.
Problemas con la sexualidad
“Seguramente tendrán afectadas toda la sexualidad. Puede ocurrir que nuca quieran tener una sexualidad adulta sana con un hombre o hasta odiarlos”, expresó la psicóloga Adriana Schapira.
“Desde la psicología no queremos llamar a los casos como irreversibles, habrá que ver evaluar el cuadro de estas nenas y trabajar desde la psicoterapia”, expresó la psicóloga Graciela Cafici.
En su opinión es necesario comenzar con dibujos para que ambas puedan entrar en confianza y puntualizó que cuanto más jovenes son las víctimas, mayores son las posibilidades de recuperación.
Para Cafici las menores de 11 y 13 años podrían padecer estrés postraumático, un estado en el que las personas pierden la capacidad de reacción y les puede generar depresión por un período largo. “Podrían tener una autoestima muy baja que puede sobrevenir en un cuadro de fobias y un temor a acercarse a la gente y especialmente a los hombres”, añadió.
Según el fallo lo hechos se sucedieron entre 30 de diciembre de 2003 hasta el 30 de diciembre de 2004, en uno de los casos, y durante el año 2004 hasta el 30 de diciembre de ese año en la casa en que habitaba la familia en la localidad de Tortuguitas.
Para Cafici , en estos casos, las víctimas pueden sentirse atrapadas por el padre que las amenaza con matarlas o abandonarlas si es que no acceden a sus pedidos. Para Schapira muchas veces las madres de estas menores pueden ser cómplices del abuso de los padres dificultando la posibilidad para que las víctimas realicen la denuncia.
“El hecho se agrava notablemente por el ser el padre y pude pasar que en el futuro sean sometidas por otros hombres porque se acostumbran a un modelo de sometimiento y dependencia”; concluyó Cafici.
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