Dramático reclamo de una madre por la muerte de su hija y su nieta: camina 300 kilómetros para pedir justicia
La mujer peregrina hacia Salta capital exigiendo respuestas en una causa iniciada por mala praxis y violencia obstétrica contra un hospital de Tartagal.
Mariana Aranda camina hacia la ciudad de Salta pidiendo justicia
Una mujer lleva caminando seis días por las rutas de Salta para pedir justicia y reclamar avances en la causa que investiga la muerte de su hija Valentina, de 15 años, y de su nieta recién nacida, Evangeline, durante una cesárea en un hospital de Tartagal.
Mariana Aranda partió el viernes desde General Mosconi hacia la ciudad de Salta, situada a unos 355 kilómetros de distancia. Lo hace arrastrando un carrito con sus pertenencias y la única compañía de efectivos de Gendarmería Nacional, que la acompañan por motivos de seguridad.
El objetivo de la dramática peregrinación es claro: desde hace ocho meses, Mariana exige respuestas de la Justicia salteña en la causa iniciada por mala praxis y violencia obstétrica tras la muerte de su hija adolescente y su nieta recién nacida durante una cesárea practicada en la Clínica San Antonio de la ciudad de Tartagal.
Según relató la familia, el 26 de septiembre de 2025 Valentina rompió bolsa e ingresó a la clínica, donde fue sometida a una cesárea de urgencia. Dos días después le dieron el alta.
Debido a que su hija continuaba con dolores, el 29 de septiembre Mariana decidió llevarla al hospital local, pero la derivaron nuevamente a la Clínica San Antonio. Finalmente, fue trasladada a la clínica Virgen de Urkupiña de la ciudad de Salta.
Valentina permaneció seis días internada entre ambas clínicas, tiempo durante el cual le practicaron otras tres cirugías. La adolescente falleció el 4 de octubre. Según el acta de defunción, la causa de muerte fue una sepsis provocada por el contagio de una bacteria de alta agresividad, contraída en el ámbito quirúrgico.
La tragedia se agravó el 10 de octubre, cuando la bebé recién nacida, que se encontraba internada en terapia intensiva del Hospital Materno Infantil, también falleció. Mariana sostuvo que, pese a las pruebas realizadas, nunca pudieron determinar la causa del deceso.
“Mi hija entró caminando a tener a su bebé y hoy no está”, expresó Mariana Aranda en medio del dolor y de su reclamo de justicia. A ocho meses de los hechos, asegura que la causa no registra progresos significativos y reclama mayor celeridad y transparencia.
A esto se le suma que los fiscales de Tartagal decidieron excusarse y la causa pasó a manos de la fiscal de Embarcación, Gabriela Souto.
Ante la falta de respuestas, la mujer decidió emprender una caminata hasta la capital de Salta con el objetivo de visibilizar su reclamo y ser escuchada por las autoridades.
El dramático reclamo tuvo sus frutos. Durante su caminata, y por disposición del Procurador General de la Provincia de Salta, representantes del Ministerio Público Fiscal se contactaron con Mariana para expresarle "la predisposición institucional de escuchar personalmente sus planteos y facilitar la escucha de sus peticiones de justicia".
Como un avance, le propusieron mantener una reunión con el equipo fiscal interviniente en las oficinas de Orán para informarle sobre el estado de avance de la causa.
"La mujer agradeció el ofrecimiento, aunque manifestó su decisión de continuar con la caminata emprendida y expresó su deseo de mantener dicho encuentro una vez que arribe a la ciudad de Salta", indicó este jueves el Ministerio Público fiscal de la provincia norteña en un comunicado.
La respuesta de Mariana fue tajante: "Señores funcionarios, tengo toda la predisposición de colaborar, pero recién estoy a mitad de ruta. Permítanme llegar a Salta capital y podremos conversar personalmente, siempre dentro de un marco jurídico con documentaciones que avalen y que me den garantías de las gestiones. Y es que en la actualidad la palabra del hombre cada vez tiene menos valor".










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