El amor infantil es un ensayo para las relaciones futuras
*El noviazgo en la infancia suele ser inocente y sano. Además tiene que ver con aprender a relacionarse con el otro como un ensayo para los vínculos posteriores.
*Muchas madres se sorprenden mientras otras lo toman como una gracia.
niños
Para la maestra jardinera Florencia Pinto es común que los chicos se gusten y se pongan de “novios” con sus compañeritas. Sin embargo, esto no va más allá de un rótulo: “Juegan a que se dan besos porque dicen que los grandes lo hacen. Pero son los menos. Pasa más por sentarse juntos o por prestarse cosas. Los chicos suelen cambiar de ´novia´ todos los días y muchas veces uno de los dos ni sabe que el otro lo eligió. Todos los días les gusta una compañerita distinta”.
Ser novios en la infancia pasa por compartir tiempo juntos, agarrarse de la mano o prestarse cosas.
“En los nenes el noviazgo pasa por agarrarse de la mano o reproducir algunas actitudes de los padres. Pero es un amor inocente y está relacionado con su desarrollo. Con el aprender a relacionarse y crear vínculos con el otro. Se trata de hacer un ensayo para el futuro. Como si se prepararán para una obra de teatro. Y eso es normal y sano”, aseguró la especialista.
Para Suarez “la sexualidad y el amor están y estuvieron siempre presentes, sólo que en la actualidad se nota más por la influencia que tiene la sociedad en los chicos a través de los medios de comunicación. Pero no hay ni que reprimirlos ni que incentivarlos”.
Está relacionado con aprender a crear vínculos con el otro. Los chicos ensayan como si fuera una obra de teatro.
A su vez, advirtió que “hay que tener cuidado y permitir sólo lo que el niño sea capaz de procesar en ese momento de su edad”.
Valentina (10) fue conquistada por un compañerito del colegio el año pasado, de quien fue novia. Pero al llegar el verano no se vieron por 3 meses. En ese tiempo, ella tuvo otro novio pero de la colonia y más grande que ella. Al momento de empezar las clases Valentina estuvo muy conflictuada porque no sabía con quien quedarse.
“Con su compañerito de clase yo fui de incentivarle el vínculo porque es un sol. Son chiquitos y no se dan besos, al menos no me lo contó. Y a ella eso le genera expectativas y se dan situaciones muy graciosas. Pero con el de la colonia más bien traté de apaciguarla porque no era tan inocente. Le escribió una carta, que ella tiene colgada en la pared, que me erizó los pelos y me puso alerta”, contó María Aguirre (36) madre de Valentina.
No hay que reprimirlos ni que incentivarlos. Sólo tener cuidado y estar alerta.
Es por esto que María se ingenió una estrategia para poder estar al tanto de lo que le ocurre a su hija: “Trato de mostrarme siempre receptiva y abierta para construir un vínculo de confianza y fomentarlo para que me cuente todo. Porque ahora puede ser inocente pero más adelante…Lo que sé es que es inevitable. Los tiempos ahora se adelantaron y no puedo pararlo. Así que, trato de manejarlo armoniosamente y no como mis padres”.
A Alejandra (40), la madre de Catriel, el noviazgo de su hijo no la conflictuó y lo consideró una gracia de la edad: “Un día vino llorando de un cumple y me dijo ´me partió el corazón´ refiriéndose a su noviecita. Con el padre tratamos de explicarle que no importaba que después iban a volver. El tuvo un metejón de 3 meses. Se perfumaba, se peinaba y quería ir a la casa a decirle que la quería. Estaban todo el día juntos y compartían la merienda”.
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