El argentino detenido en Brasil por racismo contra un nene de 7 años denunció agresiones en la cárcel
Eduardo Ignacio Murias se encuentra con prisión preventiva y afirma haber recibido ataques dentro del sistema penitenciario brasilero.
El argentino fue acusado de racismo contra un nene de 7 años en Brasil
Eduardo Ignacio Murias, el argentino detenido en Brasil por sacar fotos de un niño negro de siete años y enviar mensajes en los que lo trataba de “esclavo”, denunció haber sufrido ataques físicos durante su detención y pidió ser excarcelado.
Fuentes allegadas al caso confirmaron al portal Infobae que el planteo fue realizado este viernes a través de un recurso de urgencia presentado por su defensa ante la Justicia de Minas Gerais. Según el documento, elevado al Juzgado Criminal N°1 de São João del-Rei, las agresiones se habrían producido dentro del sistema penitenciario de esa ciudad, donde el acusado permanece alojado bajo prisión preventiva. En la presentación, los abogados argumentaron que la situación representa un riesgo para la integridad física de Murias y solicitaron su liberación inmediata o, de manera alternativa, la aplicación de alguna medida cautelar.
Su abogado sostuvo además que el hombre está "arrepentido" y que "no quiso generar ningún problema" con los actos de los cuales se lo acusa. “Está muy arrepentido de los actos. En la audiencia dijo que fue un completo malentendido, que él no es una persona racista y que compartía el dolor de la madre del nene”, expresó el abogado brasileño Ciro Chagas.
Y agregó: "Él fue a la audiencia para pedir disculpas, nunca quiso generar ningún problema con ellos ni con nadie en Brasil. Es una situación muy grave, muy compleja, y él comprende eso".
Murias fue detenido en principio en condición de flagrante por injuria racial, delito que prevé una pena de hasta cinco años. Sin embargo, la Justicia brasileña dispuso una modificación y le ordenó la prisión preventiva después de una audiencia de custodia.
Al respecto, su abogado remarcó que las conversaciones por las que se acusa a Murias fueron realizadas en el ámbito privado y en ningún momento hizo una difusión pública de sus palabras.
“La injuria racial exige que la ofensa se comparta en público y eso aquí no pasó”, destacó el letrado.
A su vez, se refirió a lo sucedido dentro del tren, cuando Murias fue increpado por la madre del nene, y aseguró que el argentino “intentó borrar las fotos” a pedido de la mujer.
De qué lo acusan al argentino detenido en Brasil
El episodio ocurrió el domingo en el estado de Minas Gerais y generó fuerte repudio tanto en Brasil como en Argentina. Se trata del tercer caso de racismo protagonizado por argentinos en territorio brasileño en apenas cuatro meses.
El acusado fue identificado como E. I. M., oriundo de Santiago del Estero. Según informaron medios brasileños y la Policía Militar, el hombre estaba de vacaciones cuando ocurrió el hecho dentro del tren turístico Maria Fumaça, que conecta las ciudades de São João del-Rei y Tiradentes.
Entre todos los pasajeros se encontraba una mujer de Río de Janeiro junto a su hijo de siete años y otros familiares. De acuerdo con el relato de testigos, otro hombre advirtió que el argentino estaba tomando fotos y alertó a la madre del nene.
Cuando la mujer enfrentó al arquitecto, el turista desbloqueó su celular de forma voluntaria y fue entonces cuando encontraron mensajes enviados por WhatsApp con frases discriminatorias. Entre ellas, una que decía: “Es negrito pero muy lindo. Lo puedo llevar de esclavo”. También aparecieron otros comentarios similares relacionados con “llevar esclavos” desde Brasil hacia Argentina porque “está lleno”.
La situación provocó indignación entre los pasajeros y los guardias del tren, quienes evitaron que el hombre abandonara el vagón hasta la llegada de la Policía Militar brasileña.
Finalmente, M. fue arrestado y trasladado a la comisaría regional de São João del-Reiel acusado del delito de “injuria racial”, una figura contemplada en el Código Penal brasileño y que contempla penas severas.
Según explicó la Policía Militar, tras ser detenido, el argentino sostuvo que “no era racista” y que todo había sido “una broma”.
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