El décimo primer mandamiento: Serás feliz en Fin de Año

Sociedad

*Por tradición, se supone que la llegada del nuevo año debe ser un motivo de alegría.
*Una especialista sugiere cómo manejarse cuando la realidad no se parece a la fantasía.

La fantasía de que todos estaremos unidos y felices para brindar por la llegada de un nuevo año choca con la realidad más fuerte de lo que lo hacen las copas entre sí: no hay pase mágico que acerque a familiares distanciados y a compañeros de trabajo que tienen viejas facturas que intercambiar.

El enorme peso de la cultura reúne a familiares y amigos en encuentros que, cuando son forzados, terminan mal o por lo menos no le llegan ni a los talones a la ilusión de sentar a la mesa a la Familia Ingalls,

La psicoanalista Isabel Carraro, coordinadora docente del Centro Dos, explica a minutouno.com que el fin de año es un corte simbólico con mucha carga impuesta: “Hay gente que se deprime muchísimo en las fiestas porque es tal la obligación de que hay que ser feliz, que se ponen blanco sobre negro las propias conflictivas –dice Carraro-. Por eso sería oportuno ubicar una medida más acorde a las posibilidades de cada uno, una escala más humana donde poder encontrarse desde las diferencias, punto desde donde se produce el genuino encuentro”.

“Hay gente que se deprime muchísimo en las fiestas porque es tal la obligación de que hay que ser feliz, que se ponen blanco sobre negro las propias conflictivas. Por eso sería oportuno  poder encontrarse desde las diferencias, punto desde donde se produce el genuino encuentro”, dice Isabel Carraro
    


Para eso, la especialista sugiere ser realista en relación al contexto: “Es importante poder cuidarse, saber de quién se pueden recibir ataques, no tomar mucho alcohol para no desencadenar situaciones de conflicto y elegir con quién conversar”. Además hace una advertencia: “No hay que olvida r que las reuniones de fin de año de la oficina no dejan de ser reuniones de trabajo ”.

Para estar preparado para la cena del 31, entonces, hacen falta algunas cosas más que el maquillaje y la ropa adecuada: “Hay que tratar de apelar a los recursos de cada uno, poner los propios condicionamientos sobre la mesa y pasarlo lo más tranquilamente posible, intentando no entrar en conflictos, ya que ésa no es la noche más apropiada para ponerse a resolverlos ni a profundizarlos”, dice Carrazo.

Apelar al respeto de las diferencias, aceptar que con ciertas personas la relación es más formal, reconocer los amores y desamores, arreglar una salida con amigos para después del brindis, preguntarse qué se espera de la reunión y llegar prevenidos pero también con la apertura suficiente para dar espacio a situaciones inesperadas son algunas de las actitudes que podrían ayudar a pasar mejor el último día del año.

¡Felices Fiestas!

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