El durísimo trance de pasar un verano sin la computadora

Sociedad

*Cada vez es más la gente que se angustia por no poder chequear los mails a diario y, en plena temporada, los Cyber hacen su negocio en las playas.
*Un especialista reflexiona sobre esta imposibilidad de “desenchufarse”.

Cuado llega el momento de subir al auto, al micro o al avión para empezar las vacaciones, a nadie se le ocurriría dejar el celular en casa. Muchos llevan también la palm y la notebook, esperando llegar al hotel que ofrece conexión las 24 horas desde la habitación o, aunque sea, ilusionados con encontrar un cafecito que tenga wi-fi.

Otros, los menos concientes de su “adicción”, decidieron dejar todo y ahora, en plena temporada, les dan de comer -y muy bien- a los dueños de los cyber y de los locutorios que ofrecen conexión a Internet con banda ancha, web-cam, Chat  y toda una serie de pastillitas de colores a las que muchos no se pueden resistir.

“La gente evita mucho aburrirse, y entonces tampoco tiene espacio para preguntarse qué quiere hacer realmente. Desconectarse es darse tiempo para responder esa pregunta”, señala el psicoanalista.    

El psicoanalista Gustavo Szereszewski, coordinador docente y supervisor del Centro Dos, afirma: “Los seres humanos modernos ya no salimos a la calle sin algún adminículo electrónico y sin duda somos nosotros los que no podemos tomarnos vacaciones de las computadoras”.

Si la compu con conexión a Internet se queda en casa y no se cuenta con reemplazos más portátiles, habría que averiguar, entonces -además de si hotel incluye o no el desayuno-, si hay un cyber donde chequear los mails y sacarse las ganas de navegar o jugar un ratito.

El especialista explica que así como son una fuente de confort y de esparcimiento, las computadoras también pueden volverse adictivas. “Banda ancha, on-line, conectarse a máxima velocidad, acceso remoto, mensajería instantánea, son términos que dan cuenta de una conexión amplia e ilimitada que apunta a un ilusorio fin de la frustración, de la espera, del silencio, de la insatisfacción y de la angustia”, dice el psicoanalista.

¿Por qué sentimos esa especie de síndrome de abstinencia si no bajamos los mails? ¿Qué nos pasa cuado se rompe la compu? Para empezar a contestar, Szereszewski comenta que cuando hay un exceso de cualquier tipo es porque hay algo que uno no se quiere perder. “Desconectarse implica aceptar la pérdida, pero hay que tener claro que estar demasiado conectado implica desconectarse de otras cosas y volver a ponerles atención es importante”, dice.

¿Por qué sentimos esa especie de síndrome de abstinencia si no bajamos los mails? ¿Qué nos pasa cuado se rompe la compu?    

Según el psicoanalista, el tiempo de las vacaciones se puede aprovechar para conectarse con otras cosas, encontrarle el gusto a desconectarse y ver cómo la desconexión puede ser placentera. “La gente evita mucho aburrirse, y entonces tampoco tiene espacio para preguntarse qué quiere hacer realmente. Desconectarse es darse tiempo para responder esa pregunta”, señala.

Sin caer en excesos de ningún tipo, entonces, sin estar siempre on-line y sin ser anti-tecnología, es posible ir y venir, estar conectado y desconectado, pensando en la necesidad y el deseo en cada caso, para salir de la inercia de levantarse y prender la compu, como si fuera el hábito de lavarse los dientes.

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