El trabajo detrás de la visita de León XIV: en Córdoba preparan 400.000 hostias para la misa
Las Hijas de San José ya elaboraron la mitad del pedido y ajustaron su producción habitual para llegar a tiempo. También prepararon 4.000 hostias especiales para personas con celiaquía.
La visita del papa León XIV a la Argentina ya genera preparativos en distintos puntos del país. En Córdoba, una comunidad religiosa asumió una tarea particular: producir las 400.000 hostias que serán utilizadas durante la multitudinaria misa que encabezará el Pontífice.
El trabajo se realiza en un convento ubicado en el centro de la capital cordobesa, donde las Hijas de San José mantienen un ritmo de producción especial para cumplir con el pedido sin descuidar las necesidades habituales de las parroquias, capillas y librerías religiosas que abastecen durante todo el año.
La hermana Mónica, responsable de buena parte de la elaboración, explicó que la comunidad ya completó aproximadamente la mitad del encargo y que en los próximos días deberán comenzar nuevamente el conteo para alcanzar la cantidad solicitada.
“Acá estamos produciendo con mucha alegría todo lo que es las hostias para la celebración de la misa con el Santo Padre y bueno, dando lo mejor de nosotros porque es nuestra tarea cotidiana, pero ahora esperando a alguien muy especial”, contó la religiosa.
¿Cómo se fabrican las hostias en el convento?
La producción comienza muy temprano y mantiene un procedimiento sencillo, basado en los ingredientes tradicionales. La hermana Mónica explicó que cada jornada comienza alrededor de las 6 de la mañana con la preparación de la masa. Para la elaboración utilizan harina de trigo 0000 y agua, sin otros ingredientes.
“El proceso comienza desde el fondo. Es una empastadora, una máquina apropiada para amasar la harina. Son 25 kg de harina normalmente cada día y esto nos lleva a media jornada de trabajo empezando desde las 6 de la mañana hasta las 11:30 más o menos. La pasta es base de harina y agua, harina de trigo 0000 y agua, nada más. Y una media hora o 20 minutos de batido”, explicó.
Una vez obtenida la preparación, comienza una cadena de trabajo que incluye el corte, el conteo, el pesaje y el empaquetado de las hostias. El pedido para la misa de León XIV representa un esfuerzo adicional para la comunidad, aunque las religiosas ya cuentan con experiencia en la fabricación de grandes cantidades. “A nosotras se nos pidieron 400.000 hostias. Y ya, gracias a Dios, vamos por la mitad. A partir del lunes tenemos que empezar el conteo desde cero para las otras 200.000”, sostuvo..
En condiciones habituales, el convento produce alrededor de 50.000 hostias por día. La religiosa señaló que la producción semanal suele alcanzar unas 200.000 unidades. “Nosotras habitualmente preparamos 50.000 hostias por día. Semanalmente le calculamos unos 200.000 más o menos”, detalló.
Para alcanzar el número requerido para la misa papal, una parte de cada tanda queda reservada específicamente para este acontecimiento. “Ahora hacemos la misma cantidad de producción, pero de ahí tenemos que reservar 45.000 más o menos por tanda de hostias que cortamos en la semana para llegar a las 400.000, sin olvidar que tenemos parroquias, librerías y capillitas que tenemos que ir continuamente para todas las misas”, agregó.
También prepararon hostias para personas con celiaquía
Uno de los aspectos particulares de la preparación es la elaboración de las hostias destinadas a personas con celiaquía. La congregación recibió un pedido específico de 4.000 unidades para la celebración. Para evitar cualquier riesgo de contaminación, las religiosas realizaron una limpieza especial del equipamiento y del espacio utilizado.
“Antes de comenzar a hacer toda esta producción, usé una de las máquinas, la limpio, la desinfecto, la limpio perfecto y se limpia todo el taller, no se deja nada dando vuelta para evitar la contaminación. Nos han pedido 4.000 hostias de celíacos para esa celebración. Así que ya están esas reservadas, guardaditas, cortaditas y embolsadas”, explicó Mónica.
La última etapa del proceso también requiere precisión. Las religiosas cuentan las hostias en cantidades determinadas, agregan unidades adicionales y luego realizan el pesaje antes de embolsarlas. “Contamos 1.000 hostias chicas por una vuelta. 1.000 y la 'yapa', como decimos nosotros, nunca 1.000 justo, por las dudas. Eso se pesa y después ya pesamos el resto, vamos embolsando y sellando. Es un proceso en cadena”, concluyó.
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