Elegir color para la pared puede ser una vivencia alucinante

Sociedad

*Lejos del clasico blanco o azul, los tonos como Malvavisco, Champignon, Durazno con Chantilly, Papaya, Pera Madura, Toque de Kiwi, Casual Jeans, Bikini, Windsurf, Flor de Pie, Rosa beso, Estrella de Cine, Caracola de ensenada y Lápiz Labial son furor en las paredes.
* minutouno.com te cuenta el origen de las extravagantes denominaciones.

"Los hombres vemos nada más que 12 colores. Durazno y manzana son frutas, no colores. ¿Qué es fucsia? Es más, ¿cómo se escribe?". El punto 16 del "Manifiesto masculino" que circuló hace algún tiempo en Internet viene a poner negro sobre blanco algo que se huele: las mujeres tienen una escala de colores notoriamente más amplia que los hombres. Y ni hablar de los catálogos de las pinturerías. El punto radica en cuántos colores existen.

Vino suave con  Malvavisco y por qué no algo de Champignon. Para después las opciones son  Biscuit Durazno o Durazno con Chantilly, Papaya, Pera Madura, un Toque de Kiwi, Mouse de Mango o de Naranja, Helado de Crema y Frambuesa Silvestre. Y para rematarla,  Te de Vainilla, Capuchino Claro o Te Danzante. No, no se trata de las opciones del menú del día de un restaurante moderno y cool palermitano. Aunque resulte inimaginable estos nombres son parte de la carta de pinturas de Alba para paredes. 

Pero no es la única alternativa. La pinturería Sherwin Williams arranca con un Cocktail y salta a lo dulce como el Durazno o el Kiwi. También Melón, Menta y la sutil Vainilla. Pero como no podía faltar, el Imperial es ideal para acompañar el Cocktail.

La realidad indica que los clásicos colores primarios ya fueron. Encontrar un azul en estás paletas de tonos es como encontrar una aguja en un pajar. Hoy en día, las cartas de las pinturerías ofrecen más colores que los nombres que se les pueden ocurrir para denominarlos. De ahí las extravagantes e inusuales frases para designarlos que apelan más a armar un menú de restorán que a colores para pintar una pared.

La diseñadora de interiores Agustina Carutti consideró que los nombres son resultado del análisis de culturas, costumbres, texturas y tendencias de todo el mundo. “Y de acuerdo a eso arman una paleta de colores y lo traducen a la pintura para armar y crear un diseño. Y claro, le ponen un nombre mediante el cual la gente puede relacionar el tono del color con algo que lo identifique”, puntualizó la especialista.

A su vez explicó que la cantidad de colores son infinitos: “Existe un color base al cual se le van dando diferentes porcentajes de distintos pigmentos. Y así de las mezclan resultan infinitud de resultados”. Para la diseñadora el gran número de de colores resultante en una misma tonalidad hace que la imaginación vuele y se derive en cosas como “Té danzante” para denominar una clase de rojo. Ahora, cuál es el mecanismo cerebral para que alguien imagine al rojo después de escuchar "té danzante", es un misterio.


La elección del nombre del color está relacionada con la asociación que puede hacer la gente entre el color y un objeto o situación.    



Pero el arte culinario no es la única fuente de inspiración. Colores como el Casual Jeans o el Bikini son furor y pueden verse bien tanto en una cocina como en un baño. De igual modo el Windsurf o el Flor de Ipe. El Rosa beso, el Estrella de Cine y el Lapiz Labial son otros.  En el mismo tono Sherwin Williams sale al mercado con un Hot y un Cherry Tomato, todos en la gama de los rojos, obviamente.

Y si hablamos de un Otoño Calmo con Vientos Calmos en medio de un Atardecer en el Colorado que deja que el Rojizo Profundo se refleje en el Lago Espejado tampoco se está hablando de una escena de cine que  envuelve en Sombra de duda y sin embargo flota un Espíritu de Seducción al son de una Serenata Española que habla de un Secreto Oculto que se puede escapar en un Susurro. No, es la paleta de colores Alba otra vez.

En tanto, su competidora se juega por el Sunrise, Sunset y el Friendly Yellow. ¿Es que acaso existe un amarillo amistoso y otro que no?.



También están los colores que apelan -más por su nombre que por su tonalidad- al clima fiestero como el Rosa Carnaval, el Guirnalda griega y el Fiesta de Jardín.



Con todo, “a la gente le gusta, le parece atractivo. Antes tenían un código y nada más”, expresó Silvio que es vendedor en una de las sucursales de Alba. Sin embargo, aclaró que al pintor le resulta molesto y sigue utilizando los códigos en vez de los nombres.

Carutti coincidió y agregó que “los nombres son para que resulten más atractivos para la venta y que ir a elegir una pintura no sea aburrido. Pero en términos prácticos se siguen manejando los códigos”.


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