¿Es el narco más peligroso del mundo o una víctima más de la máquina de fabricar perejiles?
Junto con la detención en Rosario del ostentoso Mario Segovia, acusado de traficar 8 toneladas de efedrina (siempre y cuando la ley se ponga de acuerdo si cuando se cometió esa venta la comercialización de ese fármaco era delito o no), las informaciones provenientes de fuentes judiciales mencionaban a otro de los detenidos, sindicado como un colaborador de Segovia, llamado Daniel Alberto Bocchi.
Es curiosa la situación de este hombre, muy conocido y ayudado en el ámbito sindical rosarino.
Daniel Bocchi apareció señalado como un colaborador de Segovia, y esa información profusamente difundida lo hizo aparecer como parte de una banda de narcotraficantes.
Pero... ¿quiénes y por qué se han movilizado en Rosario alertando que la acusación sobre Bocchi carece de todo fundamento?
Siendo muy joven, a Bocchi se le detectó un tumor en el cerebro que le hizo perder la visión total de uno de sus ojos, por lo cual recibió una pensión por invalidez.
Sus padres –que también son discapacitados- viven en gran parte por la ayuda que le proporciona este hombre ahora acusado de ser parte de la banda de la mega banda de Segovia.
Debido a su afección, Bocchi nunca logró obtener un empleo estable –se sabe que una familia no se mantiene con una jubilación por invalidez-, y desde joven sus rebusques han sido la albañilería, la herrería, la pintura y trabajos afines.
Realizó trabajos en varios sindicatos de la ciudad, y por esas cuestiones de solidaridad que a veces son tan frecuentes encontrar en el interior, diversos gremialistas de la ciudad lo contrataron para que realizar tares particulares tanto en los edificios gremiales como en sus viviendas particulares.
Así fue común verlo andar en las calles rosarinas como chofer de algunos sindicalistas, aunque también el efedrinólogo Mario Segovia lo enviaba al taller mecánico conduciendo alguna de las camionetas Hummer o el mismísimo Roll Royce secuestrado en la vivienda de la Chicago argentina.
Daniel Bocchi se relacionó con Mario Segovia –lo dicen los sindicalistas rosarinos- como con tantos otros personajes de la ciudad que precisan trabajos de mantenimiento o tareas específicas de un trabajador todo-terreno.
A tal punto lo creen inocente de cualquier vinculación con el narcotráfico, que varios gremialistas lo visitaron en el servicio sanitario del Penal de Ezeiza, donde se encuentra preso-internado a causa de una afección pulmonar que padece desde hace años.
Y un detalle para tener en cuenta: en el mundo sindical, nadie se arriesga a visitar a un acusado de narcotraficante si no tiene la seguridad de su inocencia. Ningún gremialista gusta de quedar “pegado” con quien sería cómplice del narco más grande de la Argentina.
Por si faltaba algo para añadir a la historia de Daniel Bocchi: fue el único de los detenidos en torno a Mario Segovia que es atendido por la Defensoría Oficial, pues no cuenta con medios como para contratar los grandes estudios que ahora patrocinan al resto de los implicados en esta causa.
“Bocchi estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado y ahora es tratado como el narco más peligroso de la Argentina. Debe saber lo que es una Hesperidina, pero de efedrina nada...”, le dijo a minutouno.com una fuente sindical de Rosario.
Quizás en unos días también sea liberado como tantos otros “perejiles” que pasaron por esta causa, pero el daño que le han infrigido no desaparece así porque sí.
Sin dudas, otra vez la potente máquina de fabricar perejiles funcionó a pleno.
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