¿Es peligroso hacer realidad las recurrentes fantasías sexuales?
*En ocasiones concretar desilusiona.
Tener sexo en grupo, con una persona del mismo género o de otro color: todos tenemos fantasías sexuales porque imaginar es parte de la esencia humana. También es cierto que, en pareja o solos, muchos optan por hacer realidad ese deseo. Sin embargo, una vez que se lleva a cabo, en algunos casos viene la angustia, la desilusión o la culpa.
"Yo tenía la fantasía de tener sexo en la bañadera. Después de mucho tiempo de hablarlo e intentarlo ella accedió. Fue una frustración muy grande porque estábamos muy incómodos. Ella no lubricaba bien debajo del agua y las ´olas´me desconcentraban. Un desastre", confió a minutouno.com Mariano (37).
Es que al concretar se pierde mucha de la magia que se poseía en la imaginación debido a que la idealización hace que nuestra mente evite detalles. Por eso una fantasía puede convertirse en una mala experiencia si se hace realidad.
Otro de los ejemplos mencionados por el especialista fue el tan requerido por los hombres sexo anal. "Muchas mujeres ceden a esta petición por parte de la pareja pese a que les causa rechazo y dolor y después de haberle cumplido la fantasía se dan cuenta que no lo disfrutó en demasía. Ahí surge el reproche y la pelea. Tambián es común que ellas lo hagan con la condición de que sea sólo por esa vez y que ellos insistan para luego repetirlo. En ese caso hay falta de un acuerdo en la pareja".
Por su parte, Hugo Pisanelli, presidente de Psicólogos y Psiquíatras de Buenos Aires, sostuvo que “lo que nosotros fantaseamos lleva incluido deseos inconscientes que no conocemos y que son reprimidos. Y no siempre la realización de esos deseos son agradables o soportables para la conciencia ya que las fantasías sexuales suelen no estar aceptadas socialmente ni por el propio sujeto que fantasea. La culpa y el arrepentimiento son las posibles consecuencias”.
En estos casos, “se pueden generar conflictos a futuro para la integridad de uno, la relación de pareja o para el otro”, explicó López Peralta. Por eso, el sexólogo recomendó “pensar bien que consecuencias puede acarrear concretar una fantasía antes de hacerlo. No sólo ponderar la excitación. Quizá si se piensa bien se elija seguir manteniendo la fantasía en el plano de la imaginación”.
Lo cierto es que si bien cumplir determinadas fantasías a veces es un refuerzo y enriquece la vida sexual, “siempre es bueno que tengamos algunas otras sin cumplir como motor del deseo para que estimulen a la mente a seguir funcionando y procesando pensamientos sexuales para mantener el deseo activo”






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