Familias ensambladas: los tuyos, los míos y los nuestros
* Se originan a partir del segundo matrimonio o convivencia cuando uno o ambos integrantes de la pareja tiene hijos de una unión anterior.
* A veces puden surgir conflictos especialmente con los hijos que ambos incorporan a la nueva familia.
Así como las personas cambian de trabajo, de profesión y hasta se mudan varias veces a lo largo de su vida, muchos no creen en el “hasta que la muerte los separe” y deciden darse una nueva oportunidad para intentar ser feliz. Son adultos que deciden forman una nueva pareja con otra persona y algunos vuelven a tener hijos, que se suman a los que pudieron haber tenido en anteriores matrimonios.
Muchas veces la convivencia se puede tornar complicada -con celos incluídos-al menos hasta que se conozcan los nuevos integrantes. O sea, a veces la realidad está lejos de lo que muestran sobre el tema las comedias americanas.
“Estoy muy acostumbrada a esta situación. Festejo con dos familias diferentes el año nuevo, tengo dos días de la madre”, dijo Florencia. Sin embargo algunos conflictos surgieron cuando de niños su hermano -hoy tiene 19 años- no se llevaba bien con la mujer de su padre. “A veces mi viejo no se se inclinaba por ninguno en esas peleas y mi mamá le recriminaba a mi papá que él no defendía a su hijo”, agregó.
¿Cuáles pueden ser los principales conflictos?
Creer que este tipo ensambles no va a generar roces en la convivencia es una utopía. Para Goldberg el principal punto de conflicto pasa por el tema de quién establece las pautas de los límites de los hijos. “Si uno vive con un papá que no es el biológico, las pautas en cuanto a la elección de un colegio para los niños corre por cuenta de su mamá y su papá biológico”, aclaró.
En cambio, la psicóloga opinó que las pautas de convivencia en la casa –como el orden o la colaboración en las tareas hogareñas- corresponden implementarlas a los adultos convivientes.
Otro de los conflictos puede ser de índole económico y se puede presentar por las diversas formas que asume cada pareja a la hora de definir sus gastos y eso puede incomodar a los otros miembros de la casa, acostumbrados a un modelo anterior.
Para Goldberg los padrastros de los chicos no deberían tratar de ser demasiado complacientes ni intentar ser simpáticos con los hijos de su pareja y según su opinión los padres biológicos deberían hacerse un espacio para hablar con sus hijos a solas más allá de la convivencia que comparten con la familia ensamblada.
“A veces me molesta mucho cuando mi mamá los abraza demasiado o les está encima a los hijos de su pareja -de 12 y 10 años- que viven con nosotros en casa porque siento que están compitiendo conmigo por ese afecto aunque con los chicos me llevo bien”, dijo Nicolás (15) sobre la situación que se vive en su casa.
Para Goldberg este tipo de roces se pueden dar en situaciones en que las nuevas parejas están muy preocupados en estar bien entre si mismos olvidándose de las necesidades de sus hijos.
Florencia Cuburu, en cambio, no tuvo ni tiene celos de sus hermanastros mayores y según su explicación se debe a que ellos eran más grandes y no necesitaban tanta dedicación de sus padres. Sin embargo está notando –en los últimos tiempos- algunas diferencias con la pareja de su mamá que por lo general se dan a la hora de la cena.
“A veces estamos sólo mi mamá, mi hermano y yo porque él suele ir a la noche al club y es por eso que no lo tengo en cuenta cuando preparo la comida. Cuando llega pregunta por qué no cociné para él y me fastidia un poco porque no le preparé la comida porque pensaba que no venía, nada más”, dijo.
Para que las familias ensambladas puedan lograr una convivencia lo más armoniosa posible Goldberg aconsejó que los adultos sean lo mas objetivo posible a la hora de dirimir los conflictos en el seno del nuevo hogar.
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