Más que una moda: por qué los frascos reemplazan a la vajilla
La tendencia apareció a nivel local en los bares de Palermo para servir tragos o postres, pero ahora los chefs más temerarios dejan los platos de lado y usan sólo frascos.
¿Una moda o una solución económica?
No todos están contentos con la moda de los frascos
"Son un asco", resume -parándose en la otra vereda- Enrique Pironio, chef de Casa Corazón (Cantilo 225), en el renovado polo gastronómico de City Bell, en La Plata. "Me parece un esnobismo, se puede servir la comida en otras cosas", explica.
Pironio sostiene que hay una cuestión de higiene para rechazar el frasco como contenedor de postres o empanadas, aunque admite que "el que los usó así fue porque se las rebuscó" para enfrentar los costos de la vajilla. Sin embargo, insiste: "Hay otras cosas en las que no podés abaratar costos".
"Gastaste un montón de plata en poner un restaurante para después servir en un frasco. No estoy de acuerdo. Prefiero que la empanada se chorree en una servilleta", expresa.
Al margen de la cuestión monetaria, los frascos son muy útiles a la hora de preparar las porciones y conservarlas en frío. Después es cuestión de mandar el pedido a la mesa sin ensuciar otra vajilla, y quizás por esa serie de detalles prácticos prendió tan rápido esta moda culinaria.
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