Inédita presentación de la Iglesia por la desaparición del “cura barrendero”

Sociedad

EFE
Por EFE
En un hecho inédito en la historia de Argentina, una congregación católica se presentó como querellante ante la Justicia local por la desaparición de un sacerdote uruguayo durante la última dictadura militar (1976-1983).

Se trata de la Fraternidad de los Hermanitos del Evangelio, cuyo superior para América latina, el sacerdote español José Luis Muñoz Quiroz, solicitó que se investigue la desaparición de Mauricio Silva, conocido como "el cura barrendero".

El pasado viernes Muñoz Quiroz efectuó "una presentación parcial, que completará esta semana", junto al sacerdote Jesús Silva, hermano de Mauricio y también miembro de la Fraternidad pero quien se presentó como querellante en forma particular, dijeron las fuentes.

Mauricio Silva fue secuestrado el 14 de junio de 1977, mientras trabajaba como barrendero en Buenos Aires, por un "grupo de tareas" de la dictadura que le obligó a abandonar en plena calle el carro y la escoba con los que cumplía su labor.

Los religiosos se presentaron ante el juez federal Daniel Rafecas, que investiga delitos de lesa humanidad perpetrados bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército, una de las grandes causas judiciales sobre la represión ilegal de la dictadura.

Las fuentes explicaron que "ambos ya eran querellantes en el expediente del Primer Cuerpo y se presentaron por una causa conexa", vinculada a los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención "Automotores Orletti". Por ese lugar pasaron numerosos ciudadanos uruguayos y se presume que allí también pudo haber estado Silva.

Si las presentaciones efectuadas por la Fraternidad de los Hermanitos del Evangelio y el hermano de Silva cumplen con todos los requisitos legales, serán aceptados por el juez Rafecas como partes querellantes, puntualizaron las fuentes.

La acción judicial se conoció el mismo día en que se presentará el libro "Gritar el evangelio con la vida. Mauricio Silva barrendero", una biografía del sacerdote editada por la Dirección de Cultos del municipio de Buenos Aires.

También coincidió con la jornada de alegatos del juicio al ex capellán Christian Von Wernich, el primero que se celebra en la Argentina en el que un sacerdote se sienta en el banquillo de los acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.

El español Muñoz Quiroz viajó especialmente desde Bolivia, donde reside, para efectuar la presentación ante Rafecas, mientras que Jesús Silva lo hizo desde Venezuela.

Mauricio Silva nació en 1925 en un hogar humilde de Montevideo y se ordenó sacerdote en la Argentina, donde había estudiado desde 1948 por disposición de sus superiores de la congregación salesiana.

A comienzos de la década del ‘70 se integró a la Fraternidad de los Hermanitos de los Pobres, inspirada en la vida del religioso francés Charles de Foucauld y dedicada por completo al servicio de los humildes.

En 1974, también a la luz de las reformas que se planteaban en la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II, Silva se empleó como barrendero en Buenos Aires y mientras cumplía esa tarea participó en actividades sindicales.

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