Isabel Yaconis: "Tengo la esperanza de encontrar al asesino de Lucila algún día"
minutouno.com dialogó con Isabel Yaconis 24 horas después de que la justicia descartó que José Giardino, un violador que se encontraba prófugo desde 2002 por el crimen de otra joven, sea el responsable de la violación y asesinato de su hija Lucila, de 16 años, ocurrido el 21 de abril de 2003 en el terraplén de las vías del Ferrocarril Mitre, en el barrio de Nuñez.
No puedo negar que ayer sufrí un trago muy amargo. Yo estaba ilusionada más allá de que sólo eran suposiciones y siempre fui muy cautelosa. Nunca dije que era el asesino, sino que era una luz de esperanza. Igualmente siempre me aferré a la idea de pensar que si lograba detener a esta persona, que burlaba la ley y que se creía impune, de una u otra manera me iba a sentir satisfecha. Estoy demasiado cansada, esto me agobia, pero siempre necesito un tiempo, unas horas para recuperarme y seguir con la búsqueda.
Gracias a Dios. Con el llamado de las padres de Andrea Mugrabi (la joven que fue violada por Giardino en 1988) que me agradecieron por mi movilización en pos de su detención, sentí que había hecho algo muy importante para la vida de esta familia.
-¿Qué opinión le merece la actitud del juez de Ejecución Penal (Adalberto Polti) que le otorgó una salida transitoria de 24 horas para que festejara su cumpleaños lo que derivó en la fuga de Giardino?
Los jueces deberían usar el sentido común porque en definitiva ellos son hombres. El violador nace violador y muere violador. A estos asesinos los encontramos en todos los ámbitos sociales. Es un llamado de atención a la sociedad. ¿Quién buscaba a Giardino, a quién le importaba que estuviera detenido?.
-¿Cómo sería el registro de condenados que usted plantea?
Se llama Registro de condenados por delitos contra la integridad sexual y una vez que estén ordenados todos los datos, con el ADN incluído, quedarían registrados todos ellos a partir de la fecha que fueron condenados y hasta 10 años después de haber cumplido la condena.
-¿Cómo era Lucila?
Lucila era un ser encantador, una muchacha solidaria que amaba a los ancianos y que se llevaba bien con todos los niños y era la niña mimada de toda la familia. Mi hija se dejaba acompañar todos los días hasta la puerta de la escuela y era la líder y la mediadora entre sus compañeros. Jamás podía hacerle daño a alguien, ni siquiera con el pensamiento. Amaba el arte y quería ser una estrella de televisión.
-¿Cómo es la vida sin Lucila?
Ella me va a faltar siempre. Me levanto todos los días pensando en ella y me acuesto pensando en ella. Mi alma se parte en pedazos cuando imagino cómo fueron sus últimos minutos en vida. Cuando quiero recodar los momentos felices, muchas veces se me nublan con el momento del trauma del shock de saber que ella no está más.
-¿De dónde saca las fuerzas para seguir adelante?
-Yo siempre digo que el asesino de mi hija no sabe con quién se metió. A mi me moviliza la bronca. Tengo la esperanza de algún día encontrar al asesino de Lucila.
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