La increíble historia de un chico de la calle que ahora es profesor y sueña con poder enseñar
Lorenzo Navarro (24) es un joven que vivió desde niño en la periferia de la ciudad de San Francisco (Córdoba) junto a sus padres y 11 hermanos en el seno de una familia muy humilde, sobrellevando en carne propia lo angustia por pasar días sin comer. Sin embargo, no renunció a sus sueños y con mucho sacrificio pudo recibirse de profesor. Esta es su historia.
“Tengo una ganas enormes de superarme académicamente, quiero estudiar en una Universidad más prestigiosa como la UBA y me encantaría que alguien me pueda brindar algún trabajo o conseguir alguna beca”,
En la sencilla vivienda, entregada por el Instituto Provincial de la Vivienda que todavía siguen pagando, a veces pasaban días enteros en que la familia Navarro no sabía lo que era comer. Y cuando Lorenzo comenzó el colegio secundario su padre aún no había encontrado trabajo. Era la peor época. "Era desaliento, desesperanza, desolación, incertidumbre, y se dificultaba el día a día”, rememoró Lorenzo, que por ese entonces debió abandonar la escuela para ponerse a trabajar.
Fue entonces, tenía 16 años, cuando conoció a Joaquín, quien lo recomendó para trabajar como vendedor de una revista cultural que produce una asociación sin fines de lucro que se ocupa de chicos en zona de riesgo: “La Luciérnaga”.
En ese momento Lorenzo comenzó a vender los ejemplares en la calle, en los supermercados, y en el centro de San Francisco. “Era una cuestión de inserción social y ese fue el máximo logro, aunque no fue redituable”, expresó.
Con ese empleo conoció a mucha gente que le ofreció diferentes changas como, por ejemplo, cortador del césped en la casa de un cliente. Esas actividades le permitieron retomar la secundaria y en 2003 finalizó sus estudios en el turno noche.
Cuando se recibió en la escuela media, Lorenzo llevó un currículum a un supermercado de la zona y comenzó a trabajar en la zona de verdulería. Mientras tanto inició el Profesorado para primer y segundo ciclo, carrera que cursó los últimos tres años.
Lorenzo apostó de lleno por el estudio
El joven cordobés trabajaba 10 horas por día y tenía prácticas en colegios primarios. Después de un año y medio, Lorenzo tomó una decisión trascendental en su vida. “Me la juego, dejo el trabajo y me dedico de lleno al estudio”, se dijo a si mismo.
Para poder cumplir con su sueño de recibirse y trabajar en su profesión, el muchacho de San Francisco continuó con la venta de la revista y pidió dinero prestado a amigos o clientes para poder comprar sus apuntes y además ayudaba a su padre que por aquel entonces hacía alguna changa como albañil cada vez que lo llamaban.
Después de tanto sacrificio logró recibirse el 21 de diciembre de 2006. “Fue muy fuerte para mi por todo el dolor, la incertidumbre y las deudas que contraje. Siempre pensé que la vida es gestión y me muevo mucho para cumplir mis sueños”, añadió.
Los sueños de este docente son tener su propia casa, trabajar como maestro para seguir ayudando a sus padres y poder casarse y formar una familia con su novia con la que salen desde hace un año.
Mientras continúa vendiendo la revista, sigue capacitándose en pos de alcanzar esos anhelos. Es por eso que comenzó el Profesorado de Historia y la Licenciatura en EGB 1 y 2 en la extensión de la Universidad de Santiago del Estero donde abona todos los meses $140 ya que los profesores viajan a San Francisco exclusivamente para dar las clases.
“Tengo una ganas enormes de superarme académicamente, quiero estudiar en una Universidad más prestigiosa como la UBA y me encantaría que alguien me pueda brindar algún trabajo o conseguir alguna beca”, se entusiasmó.
Quien tenga intención de conocer más detalles acerca de la historia de Lorenzo Navarro, puede enviarle un mail a [email protected]
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