Las mujeres asesinas copan el mundillo del crimen nacional
*Diferentes crímenes ocurridos en los últimos tiempos involucran a mujeres.
*minutouno.com te presenta un perfil de las "mujeres asesinas".
- ¿Qué plan de turismo aventura para vivir una tarde primaveral a pleno excita más la mente del argentino medio....? ¿Estar en el corazón de una refriega entre “Los Borrachos del Tablón”? ¿O tomar el té con masitas preparado por la mítica envenenadora de Monserrat, Yiya Murano…?
Un extraño velo de romanticismo literario y morbosidad se tiende sobre los casos reales de mujeres que asesinan, por mano propia o contratando a terceros en discordia. Cautiva la atención de la sociedad episodios recientes, como el de la mujer de Monte Grande, que entrelazó una ingeniería criminal (tres efectivos policiales y la pareja de la fémina) para desprenderse de su ex marido, el abogado Cristian Vázquez, y frente al interrogatorio policial responder irónicamente que sus restos “se encuentran durmiendo en algún lugar de los pastizales de Ezeiza”.
La obra de Marisa Grinstein “Mujeres Asesinas” despeja muchos interrogantes frente a la tipología homicida de las mujeres, pero lejos de creer que todo está realizado en ese terreno, se abre la expectativa frente las nuevas realizaciones criminales que vendrán desde el lado del llamado sexo débil.
Obvio que no es la criminalidad contra pequeños indefensos lo que concita el discreto encanto de las mujeres asesinas. Una antecesora de Yiya Murano fue Madame Popova, una rusa de las afueras de Moscú que en 1909 fue denunciada por haber asesinado maridos golpeadores, ya sea envenenándolos directamente o vendiendo a bajo precio pócimas letales a sus esposas y víctimas. La fémina caucásica declaró orgullosa luego de su detención: “Liberé a mas de 300 mujeres e hice un gran trabajo alejando esposos infelices”. Antes de ser ejecutada por un pelotón de fusilamiento de la policía zarista, alegó: “Nunca maté a una mujer”.
No menos romántico suena la historia de una viuda negra mexicana que dormía y exterminaba a sus presas-hombres para robarles o simplemente por placer, utilizando una técnica de sensualidad extrema: Goteaba sus senos con líquido somnífero y les pedía a sus amigos ocasionales que los besaran hasta quedar en estado hipnótico... y allí era ella quien abusaba de ellos, en ciertos casos, hasta llegar a la muerte misma.
No todo es sexo débil en la viña del Señor.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario