Las mujeres asesinas copan el mundillo del crimen nacional

Sociedad

*Diferentes crímenes ocurridos en los últimos tiempos involucran a mujeres.
*minutouno.com te presenta un perfil de las "mujeres asesinas".


  • ¿Qué plan de turismo aventura para vivir una tarde primaveral a pleno excita más la mente del argentino medio....? ¿Estar en el corazón de una refriega entre “Los Borrachos del Tablón”? ¿O tomar el té con masitas preparado por la mítica envenenadora de Monserrat, Yiya Murano…?

Un extraño velo de romanticismo literario y morbosidad se tiende sobre los casos reales de mujeres que asesinan, por mano propia o contratando a terceros en discordia. Cautiva la atención de la sociedad episodios recientes, como el de la mujer de Monte Grande, que entrelazó una ingeniería criminal (tres efectivos policiales y la pareja de la fémina) para desprenderse de su ex marido, el abogado Cristian Vázquez,  y frente al interrogatorio policial responder irónicamente que sus restos “se encuentran durmiendo en algún lugar de los pastizales de Ezeiza”.
 
La obra de Marisa Grinstein “Mujeres Asesinas” despeja muchos interrogantes frente a la tipología homicida de las mujeres, pero lejos de creer que todo está realizado en ese terreno, se abre la expectativa frente las nuevas realizaciones criminales que vendrán desde el lado del llamado sexo débil.

Sin embargo, la investigación de la escritora deja en claro ciertas señales inherentes al homicidio femenino: “¿Qué diferencia a un asesino hombre de una mujer asesina? Que la mujer no apuñala una vez, sino hasta que se le acaba la fuerza. No pega un tiro, vacía el cargador. Y qué por los siglos que pasó confinada en la cocina, su ingrediente favorito es el veneno”.

Casualmente, una psiquiatra forense que actuó como observadora de parte en el juicio por el asesinato de Maria Marta García Belsunce, le dijo a minutouno.com cuál era su impresión acerca de los futuros pasos de la pesquisa: “A María Marta le vaciaron el cargador del revólver en la cabeza, es la típica reacción histérica, femenina... si la Cámara termina absolviendo a Carrascosa por el cargo de homicidio, los investigadores van a ir por la hipótesis de las mujeres en la escena del delito... y ahí no existen muchas alternativas”.

La impresionante acogida que está teniendo la tira de Canal 13 en todo el mundo de habla hispana, da cuenta que el fenómeno de las mujeres asesinas no es solo cuestión local.

En México, por caso, los foros y blogs respecto a las mujeres que matan (aún cuando la serie todavía no está en el aire) provocaron infinidad de visitas, comentarios y debates de los más variados tonos. Es que solamente entre el 2000 y el 2006 fueron asesinadas en el país azteca arriba de 250 mujeres, y sus pares reclaman venganza desde Internet en la forma mas diversa: “... me dijeron que la serie es muy buena, y a lo mejor hasta nos ofrecen ideas para vengarnos de ellos....”  se puede leer en una de las páginas mas “discretas” de los debates originados por el fenómeno mediático de recrear en la ficción casos extractados de la realidad.

En la Universidad Católica de Colombia hace una década se desarrolló un trabajo denominado “Aproximación al Perfil de la Mujer Asesina en Serie”, en el cuál se lee entre otros conceptos lo siguiente: “de hecho las mujeres son las responsables de la mayoría de los homicidios de lactantes y niños... infligen el cincuenta por ciento de la violencia contra los hermanos y los ancianos y cometen aproximadamente la mitad de las agresiones contra las parejas”. El estudio puntualiza más adelante algunos patrones culturales de las mujeres asesinas muy similares a los que se conocen en la Argentina... “en cuanto al síndrome de la mujer maltratada que supuestamente actúa para evitar agresiones previsibles... en general todas las personas que cometen un crimen suelen considerarse a si mismas amenazadas, incluso los/las asesinos/as en serie”.
 
Obvio que no es la criminalidad contra pequeños indefensos lo que concita el discreto encanto de las mujeres asesinas. Una antecesora de Yiya Murano fue Madame Popova, una rusa de las afueras de Moscú que en 1909 fue denunciada por haber asesinado maridos golpeadores, ya sea envenenándolos directamente o vendiendo a bajo precio pócimas letales a sus esposas y víctimas. La fémina caucásica declaró orgullosa luego de su detención: “Liberé a mas de 300 mujeres e hice un gran trabajo alejando esposos infelices”. Antes de ser ejecutada por un pelotón de fusilamiento de la policía zarista, alegó: “Nunca maté a una mujer”.

No menos romántico suena la historia de una viuda negra mexicana que dormía y exterminaba a sus presas-hombres para robarles o simplemente por placer, utilizando una técnica de sensualidad extrema: Goteaba sus senos con líquido somnífero y les pedía a sus amigos ocasionales que los besaran hasta quedar en estado hipnótico... y allí era ella quien abusaba de ellos, en ciertos casos, hasta llegar a la muerte misma.

No todo es sexo débil en la viña del Señor.

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