Lomas de Zamora: cayó "Cara de bebé", acusado de matar a golpes a un comerciante
Tomás Felice es acusado por el asesinato a golpes de un comerciante en Lomas de Zamora y el robo de seis mil dólares.
Tomás Ignacio Felice, tras ser detenido por la PFA.
La División Homicidios de la Federal detuvo a Tomás Ignacio Felice, alias “El Cica”, o “Cara de Bebé”, acusado por el asesinato a golpes de un comerciante en Lomas de Zamora. La detención se llevó a acabo tras una serie de deslices en billeteras virtuales y stories de Instagram.
El hecho por el que es acusado Felice ocurrió el 10 de diciembre de 2024, cuando con otros cuatro delincuentes entraron en plena noche al domicilio de Alberto Espínola Castillo, comerciante, oriundo de Paraguay, dedicado al negocio de la construcción. Los ladrones, tras escalar hasta el primer piso de la casa y entrar por el balcón, ataron a Espínola y a su mujer. Al hombre le dieron una paliza. Le exigieron que cante, golpe tras golpe, que entregue el dinero que supuestamente escondía. Espínola cedió. Al final, los ladrones se fueron de la casa con seis mil dólares en el bolsillo.
Espínola, humillado frente a su mujer, murió poco después por las heridas que sufrió. No le quedaba mucho para jubilarse: cumpliría los 65 años en dos meses.
La UFI N°4 de la jurisdicción, con la fiscal Silvina Estevez, se dedicó a buscar a la banda. Le confió la investigación a la División Homicidios de la PFA, parte de la DFI de la fuerza, una de las divisiones con mayor tasa de arresto de prófugos en la Argentina, reconocida por su eficiencia y la resolución de casos fríos.
Tras dos años de búsqueda, esta semana capturaron al posible jefe de la banda: Tomás Ignacio Felice, alias “El Cica”, o “Cara de Bebé”, de 23 años. “Un picante”, lo definió un investigador. Sin embargo, este picante cayó por un desliz singularmente torpe.
Según Infobae, “Cara de Bebé” cayó en Remedios de Escalada. Tras el crimen, descubrieron los investigadores, había dejado su domicilio en Gerli y cerrado sus redes sociales. Sin embargo, las billeteras virtuales del acusado podrían ser una pista. Parecía que había cerrado todas también, no tenía ninguna activa. Sin embargo, quedaba una, y la empleaba a su nombre. La División Homicidios encontró sus movimientos, pagos chicos.
A quienes Felice les pagaba se convirtió en la pistan siguiente. Los receptores de su plata eran varios jóvenes de la zona de Villa General Balcarce en Remedios de Escalada. Al contrario de “Cara de Bebé”, estos jóvenes, sus amigos, sí usaban sus redes sociales. Posteaban stories en Instagram; la Federal comenzó a monitorearlas.
Allí, vieron cómo el prófugo por el crimen de Espínola posaba con sus amigos. Los murales que se veían en las imágenes dieron las coordenadas. Tras montar una vigilancia, lo encontraron en la calle San Salvador al 3000.
Cuando la policía lo fue a buscar, Felice comenzó a correr tras escuchar el grito de “alto, policía”. Los detectives lo alcanzaron una cuadra y media después. Varias personas del barrio salieron en su defensa; atacaron a la Federal a piedrazos. La Bonaerense fue llamada para intervenir en el tumulto.
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