Los peligros del Gran Hermano
* Distintos especialistas consultados por minutouno.com advierten que la estadía prolongada en la casa puede llevar a brotes psicóticos, ataques de pánico o cuadros delirantes.
* Consecuencias de un juego peligroso y a la vista de todos.
Dieciocho personas encerradas en una casa. 35 cámaras ubicadas estratégicamente vigilándolas. Distintas historias, peleas, alianzas, amores pasajeros, amistades y desencuentros. Esos son algunos de los condimentos que se ven en esta nueva versión de Gran Hermano, el reality show por excelencia de la televisión mundial.
Los especialistas son claros. Todos los consultados por minutouno.com afirman que el encierro de los participantes del reality pueden sufrir graves consecuencias durante el ciclo.
“La entrada en la casa de Gran Hermano implica perder todas las referencias. La persona puede comer y dormir mal. Esto puede llevar a un cuadro delirante o un ataque de pánico. También a un pico de stress”, cuenta el médico psiquiatra, Claudio Plá.
Además, entre otras patologías, Plá apunta: “Se puede dar un brote psicótico y un cuadro de desorganización. Esto significa una despersonalización, algo similar a lo que se ve en las terapias intensivas, cuando a la persona le sacan toda la ropa y no la dejan ver a los familiares. En estos casos, generalmente desde las 72 horas algunos se quieren ir por lo que están sufriendo”.
Un divertimento peligroso
Otro riesgo del programa tiene que ver con el encierro. Los participantes del reality pueden padecer trastornos de ansiedad y fobias. “El miedo al encierro y a quedar atrapado en situaciones donde sea difícil pedir ayuda son posibles consecuencias de entrar en la casa del Gran Hermano”, cuenta Plá.
“La ansiedad claustrofóbica, por ejemplo, tiene como principal síntoma la sensación de falsa sofocación, de falta el aire. Pero es subjetiva, no tiene que ver con una concreta reducción del aire. El individuo quiere salir de la situación, por más que esté en un estadio abierto”, apunta el psiquiatra consultado, especialista en fobias.
La exposición, un mal que le da sentido al programa
Por otro lado, el hecho de que las cámaras nunca se apaguen y estén ubicadas hasta en el baño y la ducha, tiene sus consecuencias también.
Al respecto, José Luis Fernández, semiólogo especialista en medios de comunicación, explica a minutouno.com que “el Gran Hermano es una realidad de un grupo controlado, en la cual se crea un ámbito (la casa) y se introducen personas para crear una emoción”.
En este sentido, Fernández apunta que ”la exposición del dolor individual que se observa en las distintas emisiones tiene que ver con el dolor familiar frente a cámara”. “Esto hace que el producto logre pasar del ámbito privado al público la tragedia familiar de los integrantes del Gran Hermano”, agrega el semiólogo.
Estos “efectos de exposición”, según el analista de medios, “son nuevos, y convierten a la tragedia en un espectáculo”.
Además, este control ejercido por las cámaras, la misma que pensó el escritor George Orwell en su célebre novela "1984", puede llevar a otras enfermedades: “No sería anormal que haya cuadros delirantes o de paranoia, por el hecho de estar en televisión todo el tiempo”, agrega Plá.
A modo de ejemplo, Patricia Villamea, integrante del Gran Hermano I, pidió abandonar la casa ya que no soportaba el aislamiento. Por su parte Gonzalo Novellino y Pablo Heredia, integrantes de Gran Hermano II, alegaron, en su momento, que el encierro y la exposición los afectaba psicológicamente. En el caso de Heredia llegó a tener alucinaciones y pidió ser retirado del programa.
A ellos se le suma Gustavo Judurcha, quien también decidió abandonar el show ya que extrañaba a su hijo y le generaba mucha angustia el encierro.
A pesar de que, dicen los responsables del ciclo, la entrada al programa está previamente controlada por psicólogos y durante el programa los chicos están monitoreados por especialistas, varias personas de ciclos anteriores realizaron demandas a los productores por sus consecuencias.
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