Los secretos del sonido: un sudamericano que triunfa en el mundo audiovisual

Sociedad

Luego de trabajar en casi todo el continente americano, Giovanny Basabe cuenta cómo encontró su pasión como sonidista.

Giovanny Basabe encontró su pasión y no la abandonó nunca más. Se abrazó a ella cuando supo que su verdadera vocación era el mundo audiovisual. A sus 45 años, este bogotano de voz suave y acompasada sabe que lo suyo fue un gusto adquirido a través de los años. “Siempre me interesó aprender cómo se hacían las películas, desde su misma génesis. Y, en toda esta matriz discursiva, el sonido me atrapó por completo”, cuenta del otro lado del teléfono. Afincado en Miami, donde trabaja como productor de mezcla de sonido para Sunshine Films Florida, una importante y reconocida productora de cine y televisión, Giovanny da más precisiones: “Cuando me inicié, escuchaba que nadie quería hacer sonido porque es muy complicado. Y eso me causó tanta curiosidad que me llevó a desarrollarme en esa área en específico”.

Como si fuera un amor a primera vista, el sonido, o mejor dicho los sonidos, lo llevaron a emigrar de su patria grande con una única premisa: mejorar, aprender cada día un poco más para profesionalizarse en su expertise. Tanto que, en Colombia, tuvo la oportunidad de sumarse a la reconocida Cadena Caracol, donde, desde 2006 y hasta 2011, se desempeñó en emblemáticos proyectos del Canal que incluyeron programas como el reality show “El Desafío” (6 temporadas), “Sin Tetas no hay paraíso” (1ª temporada), “El Cartel de los Sapos” (1ª temporada), “Colombia Vive” y “El Bogotazo historia de una ilusión”(documentales), así como la serie “Infiltrados”, entre otros.

Con todo el bagaje adquirido, sin dudas un sinfín de nuevas herramientas, Giovanny supo que su vida estaría ligada, para siempre, al campo del sonido para el siempre creciente y cambiante mundo audiovisual. “El rol del sonidista en una producción audiovisual tiene una mezcla de arte con habilidades técnicas, y eso me llevó a aprender mucho. En todo esto, los efectos sonoros, las voces y la música hacen parte esencial de los elementos que se necesitan para crear un contenido que genere emociones y empatía en el televidente”, dice. Y añade: “Sin dudas, el sonido es una fascinante fábrica de generar emociones. El sonido o la música te pueden hacer hacer llorar, reír o asustar. Y eso es mágico. Además, los montajes del sonido directo y trabajar de la mano con el director en los proyectos más grandes es algo increíble porque me siento como si estuviera en una usina en permanente desarrollo”.

Tiempo después, en el año 2012, se afincó en la Argentina para continuar desarrollarando su profesión. Así, entre 2012 y 2019, continuó llenando de sellos su pasaporte porque recorrió varios países de Latinoamérica y lugares inhóspitos como Namibia en África, entre otros. “Allí tuve la oportunidad de ir y convivir con una tribu, conocer sus actividades, su manera de ser, de pensar y cómo se manejan, gente que no tiene absolutamente nada y son más amables que cualquier persona que podés llegar a tratar del occidente. El haber vivido esa experiencia me marcó para siempre porque ahí te das cuenta de lo efímero de la vida, del valor que tienen las cosas, de la importancia de la palabra”, señala con la voz entrecortada. Como si un nudo de apoderara de su garganta, se disculpa y agrega: “En definitiva, te das cuenta que el amor es esencial en todos los órdenes de la vida”.

El recorrido casi nunca tuvo grandes detenciones temporales. Siempre activo y presto para continuar sumando millas en formato de sonidos se desempeñó como jefe de sonido en reality shows como “La Isla” en 5 temporadas para México, “Reto 4 Elementos” en 2 temporadas para México y una para Colombia realizados en varios países de Centroamérica. También compartió la jefatura de sonido en producciones realizadas en Argentina para canales internacionales como “Heidi, Bienvenida a Casa” y “Heidi, Bienvenidos al Show” para Nickelodeon, así como “Hi-5″ Latinoamérica en sus 2 temporadas para Discovery Kids y el reality show “Wild Things” para Suecia, Dinamarca y Argentina.

Su rol en la industria del entretenimiento no conoce de vacaciones ni tiempos libres. “Estar lejos de la familia; eso siempre está ahí latente todo el tiempo porque en cualquier momento te suena el teléfono y te sale un proyecto fuera de tu ciudad o fuera de tu país; después, hay otras complicaciones a nivel técnico, pero son gajes del oficio”, afirma convencido. “Me gusta lo que hago y soy feliz. Aprendo de cada cultura que conozco y eso, creo, es una ventaja porque convino mi amor por el sonido con mis ganas de conocer nuevas culturas”, continúa.

La pandemia por Covid-19 tomaron a Giovanny y a su esposa Victoria en Nueva Zelanda, a donde había viajado para mejorar su nivel de inglés. “Nueva Zelanda siempre fue un país que me llamó la atención. Desde que soy chico quería conocer esa geografía que combina verde, montañas, aguas cristalinas. Visualmente me impactó”, explica.

En tiempos globalizados, el afecto de Giovanny hacia el sonido y la industria audiovisual es tan grande y genuino que hoy agradece y celebra por aquel lejano día de 2005 cuando aceptó sumarse como asistente de producción adicional para la película “Buscando a Miguel”. Pasaron más de 17 años y la pasión en Giovanny se mantiene intacta.

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