Los vecinos ya habían denunciado al boliche por ruidos y desmanes
Afirman que "muchos vendieron sus casas, porque el ruido de la música era insoportable y nadie hacía nada".
Los vecinos del barrio porteño de Palermo que viven en las inmediaciones de Beara Lounge Club donde se derrumbó el entrepiso y murieron dos personas habían denunciado en varias oportunidades a ese local por ruidos molestos y desmanes.
Un vecino que se identificó como Norberto Bracchi que vive en el edificio lindero al local explicó a Télam que esta madrugada, cuando se produjo el derrumbe "los propietarios del lado externo del edificio sintieron el estruendo".
Bracchi indicó que se denunció "muchísimas veces" a ese boliche ubicado en Scalabrini Ortíz 1638 "por ruidos molestos y por las peleas que se arman todas las noches en la calle cuando hay fiestas, pero nunca pasó nada".
Añadió que "muchos vecinos vendieron sus departamentos, ya que sentían que tenían a la gente en la habitación porque el ruido de la música es insoportable y nunca les importaba nada".
Bracchi consideró que "ese lugar nunca podría haber funcionado como boliche porque no tiene salida de emergencia" y agregó que "figura en habilitaciones del Gobierno porteño como salón de fiestas y restaurante pero se hacía cualquier cosa".
En este sentido, dijo que "cinco o seis días en la semana se hacían fiestas y la gente decía que se vendían entradas para algunos eventos que costaban 20 pesos".
En igual sentido, Omar Ramírez, propietrario de un bazar lindero, sostuvo que "desde que está Beara y el boliche de al lado, la cuadra es un desastre".
"Hay peleas cada vez que hay fiestas, se llena de basura y botellas vacías por todos lados y los vecinos me dicen que a veces no pueden ni salir porque los pibes se ponen a tomar en la puerta de sus casas y están todos borrachos", precisó.
Indicó que el local "que fue antes un restaurante árabe, fue clausurado el año pasado dos veces" y añadió que "además, mi local sufrió deterioro en las paredes por las piletas que pusieron en donde habilitaron como cocina, pero nadie se hace cargo".
Por su parte, Eduardo, encargado de un edificio en El Salvador al 4500, reconoció que "los vecinos se quejan permanentemente por los ruidos de música alta de noche y por peleas en la calle que hay a la madrugada".
Indicó que "lo que pasa que se está llenando la zona de boliches y negocios para turistas, lo que trajo también más inseguridad porque a la noche hay peleas de los que salen de los bares y de día te tenés que cuidar de los arrebatos callejeros, porque los ladrones saben que acá hay turistas".
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