
Por Mauro Szeta
Ahora, no es como antes. Ahora se matan entre integrantes de facciones de una misma barra. Dirimen poder. Disputan entradas. Pelean por "dineros varios".
Ser jefe de una barra es negocio, dicen. Pasó con la barra de Almirante Brown. Esa pelea terminó con un muerto y con un nene de 4 años en la línea de fuego.
Después, a la vieja usanza, se mataron a tiros, los barras de Dock Sud con los de San Telmo. La historia terminó con dos muertos y destrucciones varias.
El último turno fue Ituzaingó. Una emboscada criminal terminó a los tiros. Resultado: un muerto y tres detenidos.
La guerra barra no termina. Los violentos son todo terreno. Son barras en la cancha, "patota" de la política, delincuentes de toda clase. Todos los conocen, todos los niegan. Ellos, siempre, gozan de buena salud
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