Manual para llevarse bien con la suegra y preservar la pareja
*A simple vista, entablar un vínculo de afecto con la suegra parece más difícil que encontrar un aguja en un pajar.
*La clave está en respetar los espacios de cada uno y evitar la confrontación. minutouno.com elaboró un breve manual para llevarse bien con la madre de la pareja.
A continuación, algunos tips claves a tener en cuenta para entender el comportamiento de las suegras, llevarse bien con ellas y que la pareja no se sienta invadida. ¿No será mucho pedir?. Parece que no. Hay quienes logran establecer un vínculo de afecto con las madres de sus esposas o esposos.
A la manera de mamá: usualmente, la mujer suele ser la encargada de transmitir la cultura dentro de una familia. El problema se presenta cuando las costumbres de la suegra chocan con las del cónyuge. “Siempre venía a casa con platos de comida preparada por ella porque decía que mi marido y mis hijos no comían verduras y pescado. O si no criticaba lo que yo hacía porque era muy salado”, confesó Ana María Mariani, una contadora de 60 años que ya hace unos 10 que rompió el vínculo con la mamá de su esposo.
Respetar la privacidad: delimitar los espacios de la pareja y el papel de cada persona dentro del contexto familiar es fundamental para que la relación con la suegra no se torne conflictiva. Para Cafici, los problemas de pareja deben resolverse en pareja. Es fundamental que se establezcan los límites de entrada para que no se sientan invadidos.
Pero no en todas las familias se establecen reglas claras. "El día que venía de visita estaba en casa todo el día y en vez de irse un rato antes de que yo llegara de trabajar se quedaba hasta tarde. Quería bañarme tranquilo, estar en short, descansar y no podía", confesó Nicolás (59) respecto de su suegra.
La crianza de los niños: la manera de educar a los chicos suele ser otro de los puntos que generan roces. Sin embargo, no en todos los casos las suegras se intrometen en la crianza. Luján comentó que la mamá de su marido nunca tuvo quejas al respecto y que por el contrario, su suegro era el que más se metía. “Con los chicos nunca se metió. Los quiso mucho y eso fue clave para la buena relación que tuvimos. Nunca hizo diferencias con los nietos por parte de su hija mujer”, recordó la docente.
Otra fue la historia de Ana María. La contadora puntualizó en que su suegra se cansaba de repetir que los nenes tenían que tomar jugo de naranja o comer tal y cual cosa pero que cuando iban de visita a la casa de ella nunca les preparaba nada de eso.
Para Cafici, las abuelas pueden opinar sobre la educación de los chicos pero no querer modificarla. “Tienden a malcriarlos y eso puede traer problemas. Lo importante es que no desautoricen a los padres más allá de que estén de acuerdo con ellos o no”, recomendó la especialista.
Cada cual en su rol: quienes se llevan bien con la suegra llegan a verlas como una suerte de segunda mamá. Sin embargo lo más sano para todos es que se respeten los roles de cada uno. “Está bien que se quieran pero tampoco que las consideren como sus madres. Esos casos suelen darse cuando la persona no tuvo una buena relación con la mamá de origen y tiende a reemplazarla”, aclaró Cafici.
Entre la espada y la pared: “o ella o yo” es una de las frases que resuenan cuando las diferencias con la suegra se tornan irremediables. Luján recordó que más de una vez tuvo un conflicto con su pareja por culpa de su mamá o viceversa. “Era horrible porque me sentía en el medio de los dos”, manifestó.
Romper el cascarón: cortar el cordón umbilical con la familia de origen es fundamental para establecer un vínculo con la pareja independiente de las opiniones de los padres. Mientras que Cafici señaló que si no se resuelve el tema de la dependencia emocional la persona estará más pendiente de su madre que de su esposo o esposa, Ana María reconoció que por suerte su marido no es apegado a la mamá porque ella se metió mucho en el primer matrimonio de él y no quiere repetir la historia.
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