Mar del Plata: logran salvar la vida de un bebé y su mamá, tras una compleja operación
La vida del bebé corría riesgo por una complicación en la placenta de la madre, que además comprometía los órganos de ella. La afección causa la muerte de la madre en 3 de cada 10 casos.
Cuando Anabella Bargueño cursaba el sexto mes de gestación sintió un dolor extraño. Era una molestia distinta, que nunca había sufrido pese a haber tenido otros cuatro hijos. Los médicos fueron francos y le advirtieron que se trataba de un embarazo de alto riesgo porque padecía una complicación en la placenta, patología cada vez más frecuente entre mujeres que han tenido cesáreas.
El diagnóstico: "acretismo placentario". De no tratarse correctamente, esta afección provoca la muerte de la madre en 3 de cada 10 casos. Por eso, los especialistas del Tetamanti y del Alende decidieron realizar un complejo procedimiento mediante una embolización de las arterias uterinas para neutralizar cualquier hemorragia.
"A estos profesionales médicos de alto nivel, preparados para atender cualquier tipo de complicaciones que se den antes y durante el parto, les debemos que hoy podamos celebrar un nuevo récord en la reducción de la mortalidad materno-infantil, la más baja de la historia", señaló el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia.
El ministro de Salud contó que "el caso de Anabella era particularmente complejo: la obesidad de 135 kilos y la hipertensión aumentaban su riesgo". En ese sentido celebró "el alto nivel de los profesionales, ellos son parte de un logro que valoramos mucho: la reducción de los índices de mortalidad materno-infantil".
Con tan sólo 29 años, Anabella ya había vivido en carne propia cuatro nacimientos por cesárea. En el último, el obstetra le había realizado una ligadura de trompas previendo futuras complicaciones.
"La paciente tenía la placenta con una adherencia anormal a las paredes uterinas que le había comprometido la vejiga", explicó Alejandro Delacasa, jefe del servicio de Hemodinamia, Angiología General y Terapéutica por Cateteterismo del hospital Alende de Mar del Plata. "Nos encontramos frente a un cuadro muy complejo, con alto riesgo de vida", señaló.
Los médicos tenían un doble desafío: en un mismo procedimiento debían llevar acabo la embolización de las arterias uterinas y realizar la cesárea para que naciera Vladymir. "Contamos con un equipo profesional compuesto por obstetras, anestesiólogos y neonatólogos", indicó Delacasa.
"El primer paso fue aplicar unas vainas introductoras en las arterias femorales", explicó. "Una vez realizada esa intervención, fue el turno de los obstetras, quienes realizaron la cesárea", agregó. "Y en un tercer movimiento aplicamos los catéteres hacia las arterias uterinas para embolizarlas con distintas sustancias y disminuir la vascularización".
Pero la cirugía no terminó ahí. Como Anabella tenía seriamente comprometido el útero y la vejiga, los especialistas le practicaron una histerectomía –extirpación del útero–, y reconstruyeron el otro órgano afectado.
"Este tipo de complicaciones con la placenta son cada vez más frecuentes y están asociadas al aumento en la tasa de cesáreas", indicó Néstor Moscardi, obstetra del hospital Tetamanti y responsable del nacimiento del bebé.
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