*Lo dijo la madre de Rodrigo Martín Sierra, uno de los jóvenes que murió ahogado mientras realizaba una exploración en una alcantarilla en el arroyo Vega. *La mujer opinó que lo que hizo su hijo "no fue un desafío, fue una estupidez".
Mónica Sierra, la madre de uno de los jóvenes que se ahogaron en el arroyo Vega, aseguró que a su hijo le gustaba "la adrenalina y la aventura", pero que no le contó que esa noche iba a bajar al canal porque "se lo hubiese impedido" y que lo que hizo "fue una estupidez".
Mónica Sierra enterró a Rodrigo (25), su único hijo, y aún no encuentra una explicación para lo que pasó. "Lo que hizo no fue un desafío: fue una estupidez", afirmó. Rodrigo es uno de los cuatro jóvenes que el sábado, cuando se venía una tormenta, bajaron al canal del arroyo Vega para una exploración urbana. Tres se ahogaron y uno sigue desaparecido.
Se hacían llamar "La banda de los exploradores nocturnos" y querían conocer los aspectos desconocidos de la Ciudad. Esa búsqueda los llevó a meterse en un drenaje pluvial. Además de Rodrigo, murieron su íntimo amigo, Alberto David Cardazzo (24) y Sebastián Abel García Serrano (27). Los encontraron el domingo. Ayer seguían buscando a Joaquín Prieto (17).
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"Mi hijo tenía dos pasiones, desde muy chiquito -recordó su mamá-. Una era la adrenalina, la aventura. La otra es que era un gran idealista: vivía pensando cómo ayudar a los demás. Cuando lo llevé al jardín por primera vez me quedé en el hall, y le dije que si lloraba viniera a buscarme. Al rato apareció con un compañerito que lloraba y me pidió que lo consolara. Así era", contó Mónica en declaraciones al diario Clarín.
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La pasión por la adrenalina llevó a Rodrigo a organizar recorridos por la ciudad. "Le gustaba el riesgo y también era fantasioso, yo creo que para sentirse un poco héroe. Con sus amigos tenían una filosofía en cuanto a que la ciudad moldea a la gente y decían que había que cortar la cotidianidad para ser creativos", contó la madre.
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"Nunca había bajado al desagüe -recordó Mónica-. Sé que Alberto y Joaquín, sí lo habían hecho. Rodrigo no me dijo que iba a bajar porque si no yo lo hubiera impedido. Esa noche, como siempre que salía, dijo que me iba a llamar a la una. No lo hizo. Yo no sé por qué, pero me desperté con la tormenta. Intenté comunicarme a su celular, pero él me había dicho que iba a estar en un lugar cerrado, sin señal".
Los Sierra se enteraron de que el grupo se había metido en el canal a través de otro amigo, que iba a ser de la partida pero desistió para salir con su novia. "Fuimos y encontramos el Chevy de Rodrigo", dice la mamá, y agregó: "Creo que fue su destino".
El mismo día de su muerte, Rodrigo dejó grabados unos poemas suyos en un reproductor de MP3. Mónica recitó uno: "Mamá, yo estaré ahí durante las noches más oscuras. Yo seré las alas que guíen tu vuelo quebrantado. Yo seré tu refugio cuando la furiosa tormenta estalle. Siempre te amaré, por toda la eternidad. Adiós es la palabra más triste que jamás escucharé".
"No sé si voy a poder ser fuerte —dijo Mónica—. Soy una mamá vacía y, como mamá vacía, le pido a los chicos que se cuiden, que aprendan a valorar la vida".
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