Pablo Bello: búsqueda ineficaz; el peor final

Sociedad

De Pablo Bello no se sabía nada desde el 23 de mayo. Ese día, el remisero desapareció en Mar del Plata. Desde el minuto cero, todo fue raro, extraño.

Ese mismo día, Bello había certificado que su mujer lo engañaba con un amigo. Es más, en la causa está probado que el último lugar donde estuvo antes de desaparecer fue la casa de ese amigo.

Algo más raro aún. Ni bien no se supo nada más de Bello, su mujer, Mariana Egea y el amante Francisco Quiñones, se fueron a vivir juntos a la casa de Bello. Rarísimo.

Lo cierto es que a los tres días, encontraron abandonado el auto del remisero. La que lo halló fue la esposa de Bello colaborando en un rastrillaje policial.

Sin embargo, para la familia de Pablo, tanto ella como el amante, colaboraron poco en la causa y se mostraron esquivos.

"Apenas desapareció Pablo, ella subió a su cuenta de Facebook una imagen de un perro, y no del esposo", se quejó en reiteradas ocasiones la abogada querellante Verónica López Jalil.

Para la fiscal de la causa María Sánchez, nunca existieron pruebas suficientes para vincular a la mujer y al amante con la desaparición de Pablo.

Ahora, a 64 días de la desaparición, se encontró el cuerpo de Pablo. Lo insólito es que apareció en una fábrica pegada al lugar donde hace dos meses habían encontrado su auto.

Lo insólito y extraño es que no hayan encontrado el cadáver antes. La investigación policial y judicial quedó en la mira.

¿Cómo es posible que no hayan encontrado el cuerpo antes? Aún no hay respuestas oficiales.

La autopsia reveló que a Bello lo mataron con un disparo calibre 32. Su cuerpo lo encontró un nene que jugaba en la fábrica abandonada, no la policía como tenía que ser.

El caso tiene más interrogantes. El lugar donde lo mataron es un típico sitio de Mar del Plata donde se compra droga.

La familia cree que el crimen está relacionado con la mujer y el amante. Ambos, como nunca fueron procesados, ni indagados, pueden moverse con total libertad. Es más, ya no están en Mar del Plata. Se fueron a Misiones. La fiscal deberá determinar si les puede reprochar algún delito, o no.

Pablo Bello: el peor final. Por ahora, un crimen impune.

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