Para dirimir poder, para marcar territorio, o simplemente por dinero, los narcos se matan a tiros. Sus ataques son crueles, no dejan dudas, ni dobles lecturas.
No les dieron chance a nada. No tuvieron chance de defenderse. Los ejecutaron. En total fueron 34 balazos. La mayoría hicieron blanco.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este expediente, las víctimas son paraguayas. En otros casos, peruanos, en otros casos, argentinos. La bala narco no discrimina, mata por igual.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cuando se comete una masacre así, el autor puede buscar dos cosas. Sólo matar, o matar y dejar un mensaje a otros. El mensaje ahí sería: "El negocio es mío, con nosotros no se jode, y el que jode puede terminar muerto".
Pero hay más. Una hipótesis de trabajo es que el ataque fue orquestado por un narco que cumple prisión domiciliaria y que se sintió traicionado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Todas las semanas nos asomamos a historias como éstas. Es cierto que en otros casos las víctimas son una o dos, y por eso, casi ni trascienden. Los narcos llegaron para quedarse. Eso está claro. Por ahora, la batalla, la siguen ganando.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario