Para Cristina, gobernar le cuesta el doble por ser mujer: ¿feminismo o rasgo de inseguridad?

Sociedad

*En lo que va del conflicto con el campo, la Presidenta volvió a destacar su desigualdad para ejercer el poder frente al sexo masculino.
*Algunos afirman que se trata de una clara muestra de falta de confianza en sí misma.
*Una psicóloga especialista en género opina en minutouno.com.

“El 10 de diciembre, cuando por primera vez como presidenta electa de todos los argentinos, en elecciones libres y democráticas, les dije que por ser mujer me iba a costar más, no me equivocaba, a las mujeres siempre todo nos ha costado más”.

Con esas palabras, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzó su discurso en Parque Norte el jueves 27 de marzo en el marco del conflicto con los ruralistas por la suba de las retenciones al 44%.

Apenas cinco días después, durante el “encuentro por la convivencia y el diálogo en Plaza de Mayo” (como lo definieron desde la página Web del Gobierno), Fernández insistió con su condición de género: “Nunca había visto en tan corto tiempo tantos ataques a un gobierno surgido del voto popular…Tal vez, además de ser votada, tenga otro pecado: el de ser mujer, pero de los dos me siento orgullosa”.

Frases como las citadas, obligan a repensar y analizar el entramado de relaciones de poder en que la actual Presidenta se ubica a sí misma y al resto de las mujeres que ocupan un cargo de poder en la sociedad argentina.

¿Acaso la ex primera dama se coloca en una esfera inferior a la de sus pares masculinos? ¿Muestra de inseguridad, estrategia discursiva o puro discurso feminista? Irene Meler, psicóloga y coordinadora del Foro de psicoanálisis y género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, responde estas inquietudes en minutouno.com.

“Mas allá de las interpretaciones que se puedan hacer sobre las motivaciones políticas, Fernández hace alusión a un hecho cierto: la discriminación de género”, afirma la especialista. Para Meler, el hecho de que sea la primera presidenta electa, constituye un hito en el imaginario colectivo y una transformación simbólica de un país que le permitió votar a las mujeres hace relativamente poco y que históricamente estuvo dominado por hombres.

De agresividad y elegancia para imponer autoridad

Además del factor objetivo que describe Meler (la discriminación hacia las mujeres disminuida pero sostenida en el tiempo), existen factores subjetivos  que influyen en la psiquis de Cristina Fernández de Kirchner y que se reflejan en sus discursos y en su imagen personal.

Por un lado, se muestra seria y casi siempre enojada. "Fue creando un gesto adusto con el afán de ser respetada en un medio protagonizado por varones. ‘Puedo ser mujer pero soy tan fuerte y capaz como ustedes’, es el mensaje que intenta transmitir”, afirma la especialista en género, quien presidirá el Undécimo Congreso Metropolitano de Psicología (APBA, Paseo La Plaza del 3 al 5 de julio).


 


Pero al mismo tiempo, la mujer de Néstor Kirchner presenta un aspecto hiper femenino, casi exagerado, en el arreglo personal. Según Meler, esta característica expresa la angustia de tener que perder la feminidad en cierto punto.

“Tiene dos angustias de signo opuesto: una es ser desvalorizada por el hecho de ser mujer, ante la cual, mediante la actitud adusta busca imponer respeto. Y al mismo tiempo, perder la feminidad, peligro que intenta conjurar mediante su imagen exterior”, sostiene la psicóloga.


 


Respecto a las reiteradas menciones de sus dificultades para gobernar por ser mujer, catalogadas por muchos como una clara muestra de inseguridad y falta de confianza en sí misma, Meler disiente del resto y resume: "No me parece que esté mostrando debilidad al decirlo, creo que es una interpretación errada. Se busca atacarla debido al conflicto con el campo y para eso se utiliza su condición de mujer".

Dejá tu comentario