Pasaportes truchos: caudillismo, mafia y el negocio político

Sociedad

*El negocio del truchaje montado sobre la red política se conoce como tráfico de influencias.
*Y parece que las "sorpresas" que promete el juez Oyarbide en relación a la causa de los pasaportes truchos serán muchas.

Si el juez Norberto Oyarbide se atreve a meter el cuchillo de la justicia hasta el hueso mismo del escándalo de los pasaportes truchos, se encontrará seguramente con una red de tráfico mafioso de influencias en algunos municipios del Gran Buenos Aires y la Capital Federal en el que sobresalen políticos y caudillos manejando enormes cifras de dinero por una multitud de servicios truchos obtenidos aparentemente en forma legal.



¿A la participación de políticos en esa red clandestina se refirió el magistrado cuando aseguró que al levantarse el secreto de sumario las pruebas van a sorprender bastante? Estadísticamente, Oyarbide siempre cumplió. Cuando anticipó que habría escándalo detrás de alguna megacausa (la última fue el caso del automóviles importados con franquicias truchas), después probó que no adelantaba en vano la existencia de rayos y centellas.



Ocurre, según confiaron fuentes tribunalicias a minutouno.com, que existe una red de tráfico de influencias en municipios de casi todo el país a través de la cual se puede obtener certificados de nacimientos con las cláusulas de filiación a la medida de lo que necesite el que pague por ellas. “Si para jugar en Moscú,  a Cavenaghi le hubieran puesto la condición de tener antepasados rusos, por la módica suma de 15 0 20 mil pesos un registro civil manejado inescrupulosamente  le hubiera conseguido una constancia filiatoria de un bisabuelo nacido en Kiev”,  le dijo a este portal risueñamente un conocedor del mercado de pases en el fútbol internacional.

Los caudillos políticos cuando triunfan en una contienda electoral, se distribuyen ministerios, secretarías de gobierno y otras dependencias de primera línea, y dejan que una segunda tanda de dirigentes compita por uno de los cotos de caza más deseados en el reparto de organismos públicos. Esto es: Titularidad de registros civiles (en los cuales se obtienen partidas de nacimiento según el gusto y la necesidad de los adquirentes), titularidad de registros de automotor (indispensables para validar autos adquiridos ilícitamente en desarmaderos que aún pululan en el Gran Buenos Aires y otras zonas del país),  sucursales del PAMI, ANSSES y de organismos de renta son parte de la rapiña por la cual muchos dirigentes políticos se tiran de cabeza bajo el slogan siempre repetido de su “afán por servir a la comunidad”.

Todo tiene precio dicen en algunos municipios del conurbano, en las direcciones de fiscalización de lugares públicos (Porretti no fue expulsado del Municipio de Pinamar por su adoración a San Expedito), en los organismos encargados de entregar pensiones y jubilaciones especiales y –obvio- en cualquier oficina pública que pueda resolver problemas vinculados con la evasión fiscal.

Muchos de estos trámites se realizan a partir de gestorías que actúan como pantalla de los propios organismos en los cuales se mueven fortunas en una impresionante rueda de corrupción institucional. Las gestorías y estudios de abogados son los que dan la cara para convertirse en los fusibles de los funcionarios que tienen la palabra final cuando de un certificado irregular se trata.


“Lo primero que saltó en el caso de los pasaportes a futbolistas con antecedentes familiares comunitarios, fueron algunas gestorías ubicadas en varios puntos del país... pero ya hay constancias en el expediente de que los gestores trabajaban con funcionarios públicos que ya están identificados”, insistió la fuente de la justicia consultada por minutouno.com



Es ingenuo suponer que jugadores como Juan Pablo Carrizo (transferido de River al Lazio) o Gabriel Paletta (que pasó por el Liverpool de Londres) –que serían llamados a declarar por el juez Oyarbide- nieguen conocer las maniobras de estas gestorías cuando los mismos deportistas recurrieron a esas oficinas para validar un antecedente filiatorio que les permitiera ingresar al mercado de los jugadores comunitarios. Aunque Julio Grondona despotrique contra los representantes de los jugadores, quienes en última instancia firman los papeles de aceptación del trámite son los propios deportistas.


Esas sorpresas son las que brindará públicamente el juez federal cuando se levante el secreto de sumario, pero no serán las únicas sorprendentes.


En las próximas entregas, daremos cuenta de otras maniobras en que habrían incurrido estos sistemas de gestorías manejados por funcionarios de muchos distritos. Y también desde estas líneas prometemos sorpresas. Por caso, cómo se estafa a jubilados otorgándoles créditos truchos que nunca cobran pero se los descuentan de sus haberes.


El mercado negro de “La Salada” termina pareciendo Barbie y los Tres Chanchitos en comparación con lo que significa el negocio del truchaje montado sobre la red política que se conoce como tráfico de influencias.

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