Peleas entre hermanos: ¿cuál es el límite para evitar la violencia?
* Una especialista comentó que suele ser muy frecuente asistir a episodios en donde el nivel de violencia puede llegar a superar los límites esperados.
* "Cuando nos peleábamos llegamos al punto de revolearnos con sillas. Yo sentía mucha ira y furia", relató a minutouno.com una adolescente sobre sus enfrentamientos con su hermano menor.
"Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera", decía José Hernández en el Martin Fierro.
¿Y el rol de los padres?
aprender a resolverlos por su cuenta. “Acudiendo sólo cuando sea necesario y logrando una posición de cuestionamiento y reflexión de la que se pueda aprender y crecer”, explicó Russomando, directora del Espacio La Cigüeña, una institución destinado a cubrir las necesidades de los padres en torno al desarrollo y crianza de los niños.
Para Russomando -ante la duda de los padres si se tratan de peleas que requieran una
consulta- es importante considerar la profundidad de la pelea y los efectos en cada uno de ellas. “También deben prestarle atención a la permanencia en tiempo e intensidad, a la incidencia de las mismas en el clima familiar general, al grado de severidad y a la agresión que estas peleas toman”, recomendó.
Las peleas entre adolescentes
A la par de las modificaciones que suceden en los cuerpos de los adolescentes, también se sucitan cambios emocionales que influyen en el estado de ánimo, el humor y las diferentes manifestaciones de afectos y las peleas entre adolescentes hermanos son muy comunes ya que se encuentran en una etapa de rebeldía en la que viven cuestionándose cosas y la familia no es una excepción.
“Es una época en la que prima la incertidumbre por su lugar propio y las peleas entre los hermanos se van exacerbando llegando a situaciones difíciles de manejar”, comentó la psicóloga.
La especialista comentó que suele ser muy frecuente asistir a peleas en donde el nivel de violencia puede llegar a atravesar los límites esperados. “Se trata de acciones movidas por grandes pasiones, que toman hasta el poder de discernimiento, en donde la palabra no media, y aparece en exceso el uso del propio cuerpo”, dijo.
Stella (58) tiene dos hijos, Candela (17) Alfredo (12), y según comentó a minutouno.com hasta hace dos años los chicos tenían peleas feroces y "se agarraban a las trompadas y a las patadas". Por esta situación su mamá decidió consultar con un psiquiatra porque la familia arrastraba una pesada historia de violencia familiar.
“Tenía mucho miedo de que se golpearan y se lastimaran fuerte y trataba de ponerles un límite para que eso no suceda. Yo les hablaba para tratar de lograr el respecto del uno por el otro. Fue un proceso muy lento, pero nunca les pegué una cachetada, contó Stella.
"Llegamos al punto de revolearnos con sillas"
La mayoría de las peleas de Candela y Alfredo se suscitaban por la elección de un programa de televisión o por una simple mirada. “Se insultaban mucho y tenía que apaciguarlos, pero nunca con violencia”, reiteró Stella, que comentó que sus hijos se siguen peleando pero sin violencia.
Candela también compartió su visión de aquellas duros enfrentamientos con su hermano menor.
"Los dos somos muy pasionales y tenemos un carácter muy inestable. Cuando nos peleábamos llegamos al punto de revolearnos con sillas. Yo sentía mucha ira y furia, pero nunca odio. Después nos pedíamos perdón, pero era un arranque incontrolable, un impulso horrible", confesó.
Russomando instó a los adultos a que ayuden a sus hijos a asumir la responsabilidad de sus actos para que “puedan reelaborar una serie de conceptos y valores, entre las cuales la autoridad de los padres es fundamental”.
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