Polémica con Lumilagro: el dueño confirmó quién maneja las redes sociales
La histórica marca de termos quedó en el ojo de la tormenta por una serie de publicaciones en la que celebraron los despidos de la compañera.
Martín Nadler, director ejecutivo de Lumilagro.
La transformación de Lumilagro no solo es productiva y económica, sino también comunicacional, y ahora se sabe quiénes están detrás del teclado en las picantes respuestas que se volvieron virales en las últimas horas por burlarse de trabajadores despedidos en una defensa al modelo importador que propone el Gobierno de Javier Milei.
En medio del escándalo por los despidos y el giro hacia la importación, se confirmó que el propio Martín Nadler y su esposa son los encargados directos de manejar las redes sociales de la histórica compañía. Dicho por el propio "heredero" de la empresa.
A diferencia de otras grandes firmas que delegan su comunicación en agencias de publicidad o profesionales externos, Nadler decidió centralizar el manejo de las plataformas digitales. Según reveló el propio director ejecutivo en una entrevista previa en el stream La Fábrica, la decisión nació de una necesidad de control absoluto sobre el mensaje de la marca.
"Tengo a mi mujer de community manager. Antes teníamos un CM, pero ahora estamos los dos juntos. Vamos comentando y vemos cómo respondemos algunas cuestiones que pueden ser más complejas que otras", confesó el empresario.
Por qué el dueño de Lumilagro maneja las redes sociales de la empresa
Nadler explicó que la transición hacia este manejo personalista se debió a la dificultad de transmitir la visión de la empresa a través de un tercero. "Teníamos que estar todo el tiempo diciéndole qué contestar. Hace poquito empezamos una estrategia en redes", detalló sobre este nuevo rumbo que busca una interacción más directa —y a veces confrontativa— con los usuarios.
Esta revelación le da un nuevo marco a las respuestas que generaron repudio en X (ex Twitter), donde la cuenta de Lumilagro cuestionaba a los usuarios si preferían contratar operarios o "gastar $100 mil pesos de más" en un termo.
Al no ser un error de un empleado de rango bajo, sino una decisión editorial del dueño y su entorno íntimo, la postura de la empresa queda ratificada como una política oficial de la dirección.
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