Continuará detenido el policía que mató al juvenil de Banfield
La Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora benefició con un cambio de carátula al efectivo que asesinó de un tiro en la espalda a Lautaro Bugatto, pero el juez rechazó su excarcelación.
Lautaro Bugatto
Bugatto (20), un lateral izquierdo que estaba a préstamo en Tristán Suárez procedente del club Banfield, murió baleado en un presunto caso de impericia e imprudencia policial.
El hecho ocurrió cerca de las 3 del 6 de mayo en el cruce de avenida Monteverde y Pedro Goyena, de Burzaco, partido de Almirante Brown, en el sur del conurbano bonaerense.
Benítez, un oficial de la Policía Buenos Aires 2 que estaba franco de servicio y de civil, circulaba por allí a bordo de un Renault 12 junto a su esposa, mientras que delante del auto iban su hija menor de edad y su hermana en un ciclomotor.
Dos delincuentes armados quisieron robar el ciclomotor, por lo que el policía trató de evitarlo y efectuó varios disparos con su arma reglamentaria hacia los asaltantes.
Uno de estos balazos impactó en el cuerpo de Bugatto, quien estaba ubicado a unos 30 metros de distancia, en la puerta de su casa junto a un hermano y dos amigos con los que iba a salir a bailar.
El futbolista recibió el tiro en la espalda, sus amigos lo cargaron en el auto y lo llevaron hasta la Clínica Burzaco, donde finalmente murió.
En su indagatoria, Benítez admitió haber usado su arma pero dijo que lo hizo en defensa propia luego de que a él le dispararan primero los delincuentes, algo que no fue avalado ni por testigos imparciales ni por las pericias balísticas.
Al menos tres testigos vieron a Benítez ubicarse en la mitad de la calle y efectuar varios disparos sin que recibiera ataque alguno por parte de los supuestos asaltantes.
Las pericias confirmaron que todos las proyectiles y vainas colectadas en el lugar del hecho, entre ellas la bala extraída del cuerpo de Bugatto, fueron disparadas por una única arma: la pistola 9 milímetros de Benítez.
En su declaración indagatoria, Benítez también admitió que hacía un año y medio que no disparaba su pistola y que creía haber herido a los dos delincuentes que asaltaron a sus familiares.
Un adolescente de 17 años que apareció baleado poco después del crimen en la misma clínica a donde había sido trasladado Bugatto, quedó identificado en la causa pero no surgieron elementos que permitan determinar con certeza si fue uno de los presuntos asaltantes descritos por el policía Benítez.
El accionar de este policía en su momento fue condenado y recibió duras críticas por parte de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal.
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