Por primera vez, una hija de desaparecidos le hace juicio a sus apropiadores
El primer juicio promovido por una hija de desaparecidos durante la dictadura en contra de sus apropiadores, la pareja que la adoptó como propia y el militar que se las entregó, se inició hoy en esta capital y los imputados se negaron a declarar, informaron fuentes judiciales.
Los acusados son el capitán retirado del ejército Enrique Berthier y la ex pareja integrada por Osvaldo Rivas y María Cristina Gómez Pinto, quienes escucharon durante más de cuatro horas el alegato en su contra en el Tribunal Oral Federal 5.
Los delitos que se le imputan son sustracción, ocultamiento y retención de la menor, así como falsificación de la partida de nacimiento, pero lo notable es que la querellantes es la propia víctima de esos crímenes, María Eugenia Sampallo Barragán.
María Eugenia supo, cuando tenía 10 años, que no era hija de sangre de sus padres, pero recién en el 2000 se presentó en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para resolver las dudas sobre su identidad.
Un año después el Banco Nacional de Datos Genéticos del Hospital Durand confirmó que, a través de un examen de ADN, que sus padres habían sido Mirta Mabel Barragán y Leonardo Sampallo, ambos militantes del Partido Comunista Marxista-Leninista.
Nacer bajo detención clandestina
Según la investigación del juzgado de Maria Romilda Servini de Cubría, que consta en el pedido de elevación a juicio oral leído en la sala, la entonces bebé recién nacida fue entregada por el capitán Berthier a la pareja que en mayo de 1977 la adoptó y con la que convivió por casi veinte años en medio de sospechas y falsas informaciones sobre su origen.
Según testimonios de sobrevivientes recogidos en la investigación, Barragán y Sampallo, dos militantes sindicales de izquierda, estuvieron detenidos en el centro clandestino de Club Atlético.
Ella cursaba al momento de su detención seis meses de embarazo y fue sacada para dar luz, tras lo cual su marido fue informado que el nacimiento había ocurrido exitosamente.
Las audiencias se reanudará el jueves próximo, cuando declare precisamente María Eugenia, la primera de una treintena de testigos ofrecidos.
María Eugenia "cree que sus padres van a descansar en paz cuando todos los que cometieron este delito sean detenidos", dijo a la prensa Alba Lanzilotto, abuela de Plaza de Mayo.
Fuentes judiciales estimaron que la condena de este juicio se conocerá afines de marzo, antes o después de la Semana Santa.
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