¿Por qué las víctimas de tránsito no cuentan como las demás?

Sociedad

* En las mismas calles y rutas donde se cometen homicidios por la falta de seguridad, los accidentes víales triplican el número de víctimas fatales.
* Sin embargo, ningún líder social al estilo Juan Carlos Blumberg, ni el Estado, organizan campañas y mucho menos marchas para condenar este drama ni buscar soluciones.
* Juan Carr, el Defensor del pueblo de la Nación, un padre del colegio Ecos (donde murieron 9 alumnos en la Tragedia de Santa Fe) y distintas ONG, le contaron minutouno.com su visión sobre por qué los muertos viales "caen en saco roto".

Las pruebas se cuentan de a decenas, día a día. Son, claro está, las personas que mueren sobre las rutas y calles argentinas. Con la emergencia vial declarada (sólo en la provincia de Buenos Aires) la situación no mejora, sino que los accidentes se multiplican.


 


Según la Dirección Nacional de Política Criminal durante 2005 -último registro oficial-  fueron 2.115 las víctimas fatales en materia de inseguridad. Ese mismo año, y de acuerdo a cifras de la Asociación Civil Luchemos por la Vida fueron 7.138 los fallecidos en accidentes de tránsito, y muchos miles más los heridos de gravedad. Sin embargo, pocas fueron las marchas y muchas menos las medidas estatales que buscaron frenar esta tendencia. Entonces nos preguntamos, ¿pesan igual los muertos por accidentes viales que los de inseguridad? 


De acuerdo al Instituto de Seguridad Vial (ISEV) en Argentina mueren por año entre 7 mil y 10 mil personas víctimas de accidentes de tránsito. Según el RENAT, en enero de 2006 se registraron 469 muertos de los cuales el 40% se accidentó de noche. Más de dos Cromañón. Por su parte, Luchemos por la Vida indicó que el número de muertos total durante 2006 fue de 7557, con un promedio mensual de 603 fallecidos. Aunque, si de números se trata, habría que recordar que 2007 fue, paradójicamente, declarado Año de la Seguridad Vial.



minutouno.com consultó a quienes tienen en sus manos la lucha por la seguridad del tránsito. Una situación donde, paradójicamente, victima y victimario se mezclan, detrás de un volante.

Hacerse cargo

Considerando solamente la “escena”, existen más posibilidades de padecer un accidente de tránsito que la desgracia de un hecho delictivo, violento o cualquier otro enmarcado en la categoría que engloba el término “inseguridad”. Entonces, ¿por qué no existen protestas multitudinarias para exigir, por ejemplo, un Plan Nacional de Emergencia Vial? ¿Por qué no aparece un Juan Carlos Blumberg en todos los canales de televisión?


"Corremos al riesgo de acostumbrarnos a las muertes de tránsito"    

“Creo que las muertes que se producen en materia vial la gente lo entiende como una falla humana  y no se puede registrar fácilmente el grado de criminalidad. En cambio en las muertes por asaltos, o secuestros sí se aprecia el mal, la perversión de un tercero”, comenta Juan Carr al ser consultado por minutouno.com. Así, para el mentor de Red Solidaria, como todo el mundo comete de alguna manera alguna falta cuando maneja, se la termina viendo sin malicia.


 


Para Sergio Levin, que perdió a su hijo Lucas en la Tragedia de Santa Fé donde fallecieron 9 alumnos del colegio Ecos, la falta de atención social y estatal se debe a que “el tema de la inseguridad es en apariencia más resonante, aunque la gente no se da cuenta que en proporción es 4 a 1 las posibilidades de morir en un accidente de tránsito”.

Al don pirulero

Al igual que en el clásico juego infantil, en materia vial “cada cual atiende su juego”. O bien como en el “Juguemos en el Bosque" la imprudencia viaja al volante mientras "el lobo (estatal) no está", y se demoran las medidas para “asustar” a los conductores.


 


El tránsito se convirtió en un negocio y hay organismos que lucran con la tragedia     

Raúl Malatani, vive en General Deheza (Córdoba) y es el organizador nacional de Padres en la Ruta, una agrupación que nuclea a casi 10.000 padres y madres "autoconvocados y preventores" de todo el país que decidieron salir a concientizar en la rutas, antes de que los accidentes sigan cobrándose más vidas.


 


 Así desde hace 10 años, y todos los fines de semana, organizan controles de alcoholemia en accesos y caminos pueblerinos acompañados de la provincia provincial, que avergüenza al ver cómo civiles actúan donde ellos miraban a un costado. Su explicación sobre la falta de educación y acción efectiva en materia vial es reveladora: “ El tránsito se convirtió en un negocio y hay organismos que lucran con la tragedia y sus cifras sin tener idea. Simplemente aspiran a subsidios, vender cursos, a que coticen más los seguros de vida y nada más. Con un panorama así es difícil que se tomen esto en serio”, aseguró Malatani que además es periodista.

Antes de viajar a Ginebra para la  Reunión  de Derechos Humanos de Naciones Unidas el Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, explicó su postura: “ Corremos al riesgo de acostumbrarnos a las muertes de tránsito. Lamentablemente se entra en un hábito que solo tiene respuestas mediáticos con accidentes de grandes magnitudes. El estado actúa de forma espasmódica, aparece por 4 o 5 días con spots o afiches, pero rápidamente se pasa a otro tema para que nos olvidemos”.


"Estamos muy cerca de contraer una costumbre a la hora de escuchar las noticias y que algunas muertes en siniestros viales no sean materia de preocupación”, señaló el funcionario, desde cuya Defensoría se registró que, en lo que va del año, han fallecido 840 personas a causa de los siniestros viales, mientras 2200 quedaron heridas de gravedad.

Por su parte, para el abogado Gregorio Dalbón, al frente de la asociación civil Familiares y Victimas de Accidentes de tránsito (FAVAT), los problemas viales dependen de un triángulo con tres puntas: estructura vial, vehículos y conductores, quienes cargan con la mayor parte de la responsabilidad.



Nadie se asombra con las faltas de tránsito porque está instalado en la vida cotidiana. El impacto lo tiene cada uno cuando es víctima pero no a nivel ciudadano. Igualmente es imposible conseguir un cambio de mentalidad cuando en la Secretaria de Transporte hay políticos y no profesionales del área como arquitectos o ingenieros”, se despachó Dalbón ante minutouno.com.


 


“La legislación de tránsito está fragmentada, y no hay planificación a nivel nacional lo cual es una locura que implica pensar que uno tiene que manejar distinto en cada provincia. En el tránsito no hay mucho para recaudar. No hay beneficio político por eso no se ocupan, y cuando se dan cuenta, es tarde", sentenció Dalbón..

Comparación

Según Luchemos por la Vida, en la provincia de Buenos Aires fueron 2.973 los muertos en tránsito durante 2005, 2089 más que los 884 fallecidos por homicidios. Curiosamente Santa Fe ocupa el segundo lugar en estos rankings siniestros, en esa provincia murieron 552 en accidentes viales y 235 en homicidios de acuerdo a los datos extraídos de organismos oficiales.

El argentino no hace relación entre la manera que maneja y las catástrofes viales. Por eso es un problema cultural”, añadió Carr. Así explicó que donde en la delincuencia hay “malos” y  la gente marcha porque hay un enemigo común, en materia de tránsito poco de esto existe ya que “cada uno es el malo” y, claro está, es más fácil levantar el dedo para juzgar al otro que mirar el arma -o el volante propio- que en este caso es lo mismo.

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