¿Qué es la esclerosis múltiple?

Sociedad

En Argentina se calcula que hay más de 5.000 personas que conviven con esclerosis múltiple (EM), según datos de Asociación de Lucha Contra la Esclerosis Multiple (ALCEM) No existen estadísticas actualizadas, ni un programa oficial que realice un seguimiento de estos enfermos. Sin embargo, se ha descubierto mucho sobre esta enfermedad y la investigación continúa ofreciendo nuevos y mejores tratamientos, lo que significa una mayor calidad de vida para las personas con EM.

La EM es una enfermedad del sistema nervioso central en el que se diferencian dos partes principales: el cerebro y la médula espinal. Envolviendo y protegiendo las fibras nerviosas del sistema nervioso central hay un material compuesto por proteínas y grasas llamado mielina que facilita la conducción de los impulsos eléctricos entre las fibras nerviosas. En la EM la mielina se pierde en múltiples áreas dejando, en ocasiones, cicatrices (esclerosis). Estas áreas lesionadas se conocen también con el nombre de placas de desmielinización.

La mielina no solamente protege las fibras nerviosas sino que también facilita su función. Si la mielina se destruye o se lesiona, la habilidad de los nervios para conducir impulsos eléctricos desde y al cerebro se interrumpe y este hecho produce la aparición de síntomas. Afortunadamente, la lesión de la mielina es reversible en muchas ocasiones.

A pesar de que la causa exacta de la EM se desconoce, muchos científicos creen que la destrucción de la mielina es el resultado de una respuesta anormal del sistema inmunológico hacia el propio organismo. Normalmente, el sistema inmunológico defiende el organismo de “invasores” ajenos como por ejemplo los virus o bacterias. En las enfermedades autoinmunes, el organismo ataca sin advertencia su propio tejido. En la EM, la sustancia atacada es la mielina.

Los científicos aún no saben lo que impulsa al sistema inmunológico a atacar la mielina. La mayoría coincide en que son varios los factores que están involucrados.

Ello depende de las áreas del sistema nervioso central lesionadas y no todas las personas están afectadas de la misma manera. Los síntomas no solamente varían entre diferentes personas sino también en una misma persona y según el momento. También pueden variar en gravedad y duración.

Una persona con EM experimenta normalmente más de un síntoma pero no todas las personas van a experimentar todos los síntomas existentes.

Los síntomas incluyen debilidad, hormigueo, poca coordinación, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, andar inestable (ataxia), problemas en la función sexual, sensibilidad al calor, problemas en la memoria a corto plazo y ocasionalmente problemas de juicio o razonamiento (problemas cognitivos).

¿Cómo se diagnostica?

La EM se diagnostica por exclusión, por lo tanto con una sola prueba no puede diagnosticarse; se requieren todos o algunos de los procedimientos siguientes:

- Un historial médico en el cual el especialista analizará signos y síntomas.

- Un exhaustivo examen neurológico.

- Unas pruebas llamadas “potenciales evocados” que miden la respuesta del sistema nervioso central frente a estímulos específicos (ruido, imágenes, estímulos sensitivos).

- La RM (resonancia magnética), una forma relativamente nueva para visualizar imágenes precisas y altamente detalladas del cerebro y médula espinal.

- La punción lumbar para analizar la composición del líquido que envuelve la médula espina (líquido cefaloraquídeo).

¿Cómo es la evolución?

La EM es imprevisible y varía enormemente. La enfermedad puede atravesar períodos de exacerbación o brotes (aparecen nuevos síntomas o los síntomas existentes se agravan) o remisión (los síntomas mejoran o desaparecen). Normalmente la EM sigue uno de los cuatro cursos siguientes:

-EM –remitente – recidivante (brote – remisión)

Definida por la presencia de exacerbaciones claras (brotes) con posterior recuperación completa o parcial; los períodos entre los brotes de la enfermedad se caracterizan por la ausencia de progresión (empeoramiento gradual).

-EM – primaria – progresiva

Enfermedad progresiva desde su inicio con posibilidad de estacionarse en ocasiones e incluso presentar mejoría .

-EM – secundaria – progresiva

Inicialmente es una forma remitente – recurrente seguida de progresión con o sin recaídas.

-EM – progresiva – recidivante

Enfermedad progresiva desde su inicio con claras recaídas con o sin recuperación completa; períodos entre brote y brote caracterizados por una continua progresión.


 


Fuente: Asociación de Lucha Contra la Esclerosis Múltiple

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