¿Qué hay detrás de un push up bien armado?

Sociedad

*El busto de una mujer es mucho más que sólo una parte del cuerpo. Por él pasa, en muchos casos, la autoestima y la seguridad de una persona.
*minutouno.com consultó a especialistas que opinaron al respecto.

En la actualidad no se puede saber qué formas tiene una mujer cuando está vestida. Muchas son las alternativas que ofrece la corsetería para aumentar, levantar y apretar los pechos. Y miles, las que utilizan todos estos artilugios en pos de una buena delantera. Sin contar las otras miles que ya pasaron por el quirófano.

Es que en la actualidad, las lolas se convirtieron en mucho más que una parte del cuerpo. Por ellas, suele pasar la autoestima y la seguridad, razón por la que algunas mujeres pasan por el bisturí y otras –las indecisas- se aprovisionan de toda la parafernalia que las lencerías ofrecen para resaltar el busto. Es que el cuerpo es hoy una carta de presentación y las lolas, su portada.

La imagen lo es todo



 
“Yo tengo poco busto y la verdad es que hay remeras que me quedan mal y es un poco angustiante no tener con qué rellenar un corpiño. Pero uso mucho push up. Hace que parezca que tengo más y me levanta el autoestima”, contó Nadia (22) .



Los especialistas consultados por minutouno.com coincidieron en que la obsesión por las lolas tiene que ver con una personalidad insegura y de bajo autoestima. Sin embargo, discreparon en los motivos que hacen que tamaños rasgos pasen por dos bultos en el pecho.

“Cuando llegan al consultorio son chicas tímidas, retraídas e introvertidas. Cuando salen, esto se revierte totalmente. Se les nota hasta en las posturas que adoptan al sentarse y en la expresión de la cara”, contó el cirujano plástico Felix Fernandez Dieguez en dialogo con minutouno.com.

La psicóloga Natalia Suarez coincidió con el médico, y agregó que algunas mujeres necesitan de eso para sentirse sexys y más lindas. Incluso, sostuvo que “hay cirujanos que al notar una excesiva baja autoestima derivan a los pacientes a especialistas en psicología”.

Pero, mientras que para Suarez “esto está ligado a modelos de belleza instalados en la sociedad en base a una moda que se impone”, para  Dieguez  “siempre hubo devoción por el busto” y que “la única diferencia es que hoy en día se puede cumplir el anhelo de una delantera exuberante”.

En tanto, la licenciada en Psicología Doris Saslavsky sostuvo que “existe una cuestión de consumo que busca igualar y borrar las diferencias. Y las chicas que se sienten diferentes por tener poco busto encarnaran malestar ya que sienten que solo pueden seducir a través del cuerpo”.

El complejo de ser una tabla


 


Para Florencia (23) es todo un drama el “no tener nada" : “No me gusta exhibirme porque me siento muy chata y me da vergüenza. Uso todos corpiños armados y a veces, para ciertas prendas, me pongo algo que me levante más porque si no parezco un pibe”.



 Dieguez sostuvo que el complejo que genera el “no tener nada de busto”  es  semejante  al de “tener el sexo pequeño en el hombre” ya que las mamas son un rasgo femenino que las identifica como tal. Saslavsky apoyó esta teoría  y sostuvo que el ser mujer pasa por diferentes significaciones para cada una como maquillarse, usar tacos altos y también tener una delantera generosa.

Más y más

Pero no solo las chatas aspiran a lograr una delantera que raje la tierra. Las chicas que poseen algo que se precie de un tamaño considerable también buscan más. Laura trabaja en una casa de lencería de un shopping  y contó que no necesariamente las que no poseen busto compran push up: “Hay chicas que tienen una delantera importante y aún así buscan los modelos que les sujeten y aprieten más para que parezcan aún más grandes.

Este es el caso de Estefanía (24): “Tengo 95 de lolas muy bien llevadas pero  para ciertas ocasiones, como para usar un vestido, me pongo corpiños con push up. Hacen que me vea más linda y me sienta mejor”.

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