Qué hay que hacer para transformarse en nudista
*En Argentina hay varios lugares para los amantes de esta práctica. En Buenos Aires hay campus cercanos a la Capital, prohibidos para menores y aptos para todo público.
*Conocé los lugares y los secretos de estos espacios verdes sólo para quienes se animen a quitarse todo... pero todo.
Te sacás toda la ropa y listo. Suena fácil. Muy fácil. Pero no todos pueden o están preparados para hacerlo. Eso sí, quienes tengan esa “habilidad” para desnudarse sin sentir vergüenza ni pudor tienen lugares para elegir sin necesidad de recurrir a una playa nudista.
En Buenos Aires hay varios campus listos para recibir a los amantes de lo natural en cualquier época del año; a los nudistas que quieren descansar de sus ropas y que no se aguantan para ponerse como Dios los trajo al mundo; a ellos, quienes andan con sus partes íntimas al aire libre. Con ustedes, los naturistas y sus “templos”, al desnudo.
Los lugares aptos para el nudismo se dividen entre los que permiten tener sexo al aire libre y los que no; es decir, los que son “ATP” (Apto Todo Público), y los “Prohibidos para menores”.
Palos Verdes es uno de los campus donde se puede ver a las parejas teniedo sexo debajo de los árboles, detrás de los arbustos, o bien sobre una mantita tirada en el piso. Ahí se curte a pleno la onda nudista y todo lo que acarrea esta “pseudocultura”: nada de ropa, ni de “textiles” -como les dicen a quienes no son nudistas- ni de miradas ni bromas de mal gusto.
En Palos Verdes, como en una disco después de las 2 de la mañana, las mujeres que van solas no pagan entrada mientras que las parejas y los hombres solos desembolsan de 25 a 35 pesos, según el día de la semana. Hay bancos de plaza perdidos entre los arbustos, también está La Fuente del Deseo, y el Templo de la Diosa Afrodita, todos lugares para tener sexo. La mayoría de los nudistas visitantes son swingers (practican el intercambio de parejas).
También hay otros lugares donde se prohíbe el ingreso de menores y, además, que los visitantes tengan relaciones sexuales: esos con los campus de nudismo naturista. Natural-Mente es uno de ellos, y queda en Moreno, precisamente en la localidad de La Reja. La entrada no supera los 35 pesos, y las mujeres solas sí pagan. Allí, la norma en lo que respecta al sexo explícito es clara: “Toda actividad o acto de tipo erótico, practicado o insinuado, es ajeno a los propósitos del naturismo. Los invitados que incurran en ello, serán sancionados o incluso dados de baja del grupo, y por tanto, de todas las actividades programadas”.
Zona Sur también tiene su paraíso del desnudo: La Quintita de Adrogué es un pequeño pero acogedor campo que, además de permitir el nudismo y el naturismo, propone juegos como ping- pong, ajedrez y metegol. Este espacio es sólo para los sábados y domingos. Y si vas con tu pareja pagás 25 pesos por día mientras que si sos “solo”, 20.
Y si la familia entera practica el nudismo, ellos también tienen su lugar: sí, hay quintas ATP, incluso para menores. Eden es una de ellas, y también queda en Moreno. Es como pasar un domingo de campo y asado cualquiera pero sin ropa… sin nada de ropa. Y con juegos: bádminton, cróquet, vóley, tejo y ping pong.
Cármen, del grupo Eden, cuenta a minutouno.com que “este año se sumó mucha gente joven porque el nudismo viene creciendo en la Argentina”. “¿Prejuicios? No. Cuando llegan, al principio están con dudas, si es la primera vez que vienen, pero cuando ven que esto es una familia no pasa nada”, agrega.
Para Ricardo Peralta, dueño junto con su mujer de Palos Verdes, “mucha gente dice que el nudismo es una degeneración”. Él es nudista, su mujer no. Pero eso no influye para que Ricardo se saque la ropa mientras ella se queda en ropa interior o en traje de baño. ¿Qué lo llevó a incursionar en el nudismo? “La sensación de libertad, el hecho de cruzar una barrera que es difícil al principio, el desnudarse por primera vez delante de una persona, por ejemplo; una sensación de liberación total”, afirma.
Mañana en minutouno.com te contamos el perfil del nudista y las claves para sacarse la ropa sin sentirse culpable. Además, una especialista nos explica qué lleva a una persona a sortear el límite de la desnudez.
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