La advertencia que hizo el asesino del colorista de la peluquería de Recoleta

Sociedad

Se la hizo a una cajera de un minimercado, minutos antes del crimen, adonde llegó para comprar una gaseosa.

Horas antes de asesinar a Gabriel Medina, el colorista asesinado de un balazo en la cabeza en una peluquería de Recoleta, el estilista que recibió un disparo en la cabeza en la peluquería Verdini de Recoleta, Abel Guzmán mantuvo un breve diálogo con la cajera de un supermercado, a quien le entregó una frase estremecedora.

Según trascendió, la cajera le habría preguntado a Guzmán por qué se cortó el pelo cuando fue a comprar al comercio y él respondió: “Porque voy a matar a alguien”.

Guzmán compró una gaseosa pequeña y esperaba que le cobren. Ambos rieron por la supuesta broma. “Pensé que lo decía en chiste. ¿Quién podría pensar que lo decía en serio?”, le contó la empleada al diario Clarín.

Quién es Abel Guzmán, el empleado que asesinó a su compañero en una peluquería de Recoleta

Guzmán es un hombre de trayectoria en el mundo de las peluquerías, conocido por su trabajo con tratamientos de keratina, una habilidad que perfeccionó durante más de 7 años en el salón de Facundo Verdini, ubicado en Beruti al 3000, en Recoleta.

Aunque tenía su clientela, era percibido como un solitario y retraído, a diferencia de la víctima, que se caracterizaba por ser muy sociable. Los colegas suyos describían una tensión creciente entre él y Medina, alimentada por problemas de ego y disputas sobre la clientela.

“Era medio raro. No te ibas a imaginar que podía matar a los compañeros, pero sí noté que era muy observador de todo lo que pasaba en el local. A veces se tildaba mirando las situaciones que pasaban a su alrededor”, expresó una clienta sobre Guzmán en charla con Clarín.

Guzmán tenía a personas conocidas en la esfera pública dentro de su clientela, como el caso de la vedette Valeria Degenaro, quien le comentó en una publicación de Instagram en 2021: “Ayyy tengo que volver a ir”. Un dato que sorprendió es que, poco antes de cometer el crimen, se rapó la cabeza, algo que jamás había hecho.

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