Habló la suegra del arquitecto asesinado en Rosario: "La ambulancia tardó demasiado"
Joaquín Fernando Pérez tenía 34 años y lo mataron en un intento de robo. "Es otro daño colateral de las instituciones que no hacen nada", consideró la mujer.
Joaquín Fernando Pérez tenía 34 años. Era arquitecto, estaba casado y tenía una hija de dos años.
“El shock de haberlo tenido en sus brazos, tantos minutos eternos, desangrándose, no tiene ningún tipo de sostén lógico”, expresó Gabriela, madre de Indiana, la esposa de Joaquín Fernando Pérez, el arquitecto de 34 años asesinado a tiros en Rosario en un intento de robo.
Los golpes de Joaquín quedaron marcados con sangre en la puerta de su propia casa, hasta donde corrió, desangrándose, para pedirle ayuda a su esposa, con quien tienen una hija de dos años.
“Fue a guardar el auto a la vuelta de la casa, le quisieron robar, les dio las llaves y de espaldas le ‘pusieron’ tres tiros. Volvió a la casa, a una cuadra y media, arrastrándose, tocó la puerta y salió mi hija con su bebita. Llamaron al servicio de emergencias que tardó como 15 minutos”, detalló Gabriela a C5N.
“Y ahí terminó todo. Fue mucho tiempo de espera, de trasladarlo. Fue demasiado tiempo”, agregó.” Mi hija está en otra dimensión. Esto es otro daño colateral de las instituciones”.
Joaquín recibió tres disparos – dos en el torax y uno en la zona de la ingle – con balas calibre 40. Tras dispararle, los dos ladrones se fugaron con el auto, que abandonaron a pocas cuadras incluso dejando el arma en el asiento del acompañante.
“Tengo que acompañar a mi hija que va a ser tremendo lo que va a pasar de ahora en más. El shock de haberlo tenido en sus brazos… tantos minutos eternos desangrándose, eso no tiene ningún tipo de sostén lógico”, dijo la suegra de la víctima.
En su descargo, en medio del dolor, consideró que a Joaquín “lo mataron ellos dos (por los ladrones), las instituciones que no hacen nada, los que dicen ‘si estuviera en el lugar de un pobre en la calle saldría de caño’, los que dicen, ‘hay que dignificar el trabajo del chorro’, los policías parados en una esquina en barrios adinerados en la ciudad. Mandaron no se cuánta cantidad de gendarmes. Es una crisis institucional, el producto es estos dos pibes que lo mataron a tiros”.
La mujer pidió que haya un peritaje de las huellas en el arma porque “si no se termina todo”. “Dejaron el arma ahí y no pasa nada, hacen diez cuadras y compran o les prestan otro”.
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