El hombre, de 44 años, había desaparecido el 8 de mayo camino a su trabajo. El viernes volvió a su casa y dijo que lo habían raptado. Después admitió que se escondió porque debía dinero.
Un empleado de 44 años, del que no se tenían noticias desde el 8 de mayo, apareció en la tarde de este viernes en su casa de la zona norte de la ciudad de Rosario, y tras haber denunciado ser víctima de un secuestro, finalmente confesó que se había escondido en la casa de su madre por una deuda bancaria "que no podía afrontar".
El hombre, identificado con las iniciales O. D. B., se presentó cerca de las 14.30 en su domicilio, al que llegó fingiendo encontrarse en estado de shock y sin presentar signos de violencia.
Estaba vestido con la misma ropa con la que había partido el miércoles 8 hacia su trabajo, una casa de rulemanes ubicada en el macrocentro rosarino.
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Según contó su esposa a los medios, su marido "fue abandonado en proximidades del puente La Victoria y nos dijo que cuando lo agarraron, lo despojaron del vehículo, lo encapucharon y lo metieron dentro de un automóvil. No pudo precisar dónde estuvo encerrado, pero dijo que era un lugar muy oscuro, donde no le dieron de comer".
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Sin embargo, luego el hombre confesó, durante su testimonio en la comisaría 9a., que "había simulado un secuestro porque tenía una deuda bancaria que no la podía afrontar", según informaron fuentes policiales.
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En sede policial el hombre relató que durante todo este tiempo había estado escondido en un lavadero de la casa de su madre, ubiada en avenida Rondeau al 1000.
La ausencia del hombre, quien es padre de dos hijos -un varón de 16 y una nena de 10-, había movilizado a todo el barrio Arroyito y preocupado también a su empleador, que no se explicaba el motivo de su desaparición.
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