"Robo del siglo" frustrado en San Isidro: habían alquilado el bar de al lado del banco

Sociedad

Los boqueteros trabajaron de manera diligente, incluido el arrendamiento del local del bar "Habeas corpus", ubicado frente a los tribunales de San Isidro.

Podría haber sido el nuevo "Robo del siglo", pero se transformó en una anécdota épica, y en una investigación judicial que empezó con el descubrimiento de un túnel en San Isidro que unía un depósito con una sucursal del Banco Macro. Ahora se supo que los "boqueteros" empezaron su trabajo alquilando un bar cercano a su objetivo.

El bar en cuestión es el Hábeas Corpus, ubicado en Ituzaingó al 300, justo al lado del edificio de tribunales de San Isidro. El local sigue activo, pero los anteriores inquilinos -que resultaron ser los "boqueteros" frustrados- dejaron una deuda importante tras pagar sólo seis meses del contrato celebrado el 10 de febrero de 2023.

Lo que ocurre es que el bar en cuestión está a 100 metros de la sucursal del Banco Macro ubicada en Chacabuco 444, y "tiene un deposito subterráneo que está a la misma altura que la bóveda. Seguramente tomaron medidas", reflexionó esta semana el abogado de la dueña del local.

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"Yo me encargué de la gestión de alquiler del inmueble ubicado en la calle Ituzaingó 341 de San Isidro, ello tras la resolución del contrato con los inquilinos anteriores que explotaban el bar Habeas Corpus. El inquilino anterior, me comenta que una persona estaba interesada en alquilar el local", relató el abogado a los fiscales Patricio Ferrari y Carolina Asprella.

El abogado se puso en contacto con un hombre identificado como J. L. S., quien a su vez representaba a un tal Señor T., un empresario de La Plata que ofrecía poner a su empresa de finanzas como garantía para el alquiler.

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"Primero me dijo que lo iban a destinar a eso de los insumos para caballos y luego me manifestó el destino como supermercado. Para mi era necesario fijar el objeto del contrato para la habilitación, así que terminamos poniendo un objeto amplio, que ahora no recuerdo, pero surge del contrato", recordó el abogado ante los fiscales.

"Me refirieron que era por la cercanía con el Hipódromo. Por el rubro talabartería, que si bien las ventas las hacían por internet querían tener un lugar de exposición", agregó el letrado.

Para agosto de 2023, los boqueteros frustrados habían perdido interés en el depósito del Hábeas Corpus porque habían logrado alquilar otro local con un sótano similar -pero en Chacabuco al 500- y desde ahí habían comenzado a cavar el túnel de 220 metros de largo y casi 3,60 de profundidad para llegar al banco.

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"Recuerdo a los tres o cuatro meses de contrato me refiere que iban a alquilar un local a la vuelta, que si me llamaban por referencias si podía hablar y le referí que solamente podía decir que al momento pagaban de forma regular. Me comento que ese nuevo lugar lo querían usar de depósito", dijo.

Hace un año de ese último intercambio, ya que hasta la empresa de finanzas desapareció, junto con el Señor T. y su abogado.

Como en seis meses de alquiler nunca hicieron modificaciones ni actividades en el local, el abogado tomó posesión del inmueble con un escribano y aseguró: "No encontramos nada raro".

Lo raro estaba ocurriendo en otro sitio, a pocos metros: "Alquilaron el bar para hacer inteligencia y una vez que la obtuvieron desaparecieron y comenzaron con el túnel en el galpón", señaló el letrado.

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