¡¡Socorro!! Me duele la muela

Sociedad

*Muchas personas sufren de pánico a la hora de ir al odontólogo: taquicardia, sudación y temblor son algunos de los signos.
*minutouno.com te acerca consejos de especialistas para hacer más grata tu visita al dentista.

El ruido del torno los persigue toda la noche, el gusto a la anestesia les invade la garganta, el olor de la amalgama no los deja probar bocado y el miedo les invade los sueños. Muchas personas sufren a la hora de ir a una consulta odontológica, incluso desde el momento que sacan el turno, y a partir de ahí, todo es una pesadilla. No duermen, tienen miedo, sudan y se estresan de sólo pensar en sentarse en el sillón del consultorio. Sin mencionar que esperan hasta último momento para marcar el número fatídico.



Los especialistas consultados por minutouno.com coincidieron en que son más temerosos los adultos que los niños y que el origen del miedo deriva, en el común de los casos, de un preconcepto adquirido culturalmente acerca del dentista.

“En general los adultos son los que más miedo demuestran porque tienen un preconcepto y quizás experiencias previas negativas ya que en años anteriores los métodos que se utilizaban eran más cruentos porque no había tanta tecnología. En cambio los chicos son vírgenes de esto y hoy las herramientas de trabajo son mucho mejores”, explicó la odontóloga Mabel Cortapassi en dialogo con minutouno.com.

El psiquiatra Pablo Wizerberg coincidió con las especialista y agregó que “al recuerdo de los ruidos mecánicos del instrumental se le suma que la boca es uno de los centros neurálgicos de mayor sensibilidad y un lugar muy íntimo y que alguien se meta ahí sin permiso causa rechazo”.

“Fui al dentista cuando ya no daba más y sabía que lo mío era más que una muela podrida. Y eso me aterrorizaba. Pero no tuve más remedio que ir porque los dolores no me dejaban vivir. Era un miedo caminando porque sabía que la cosa era pesada. Pero cuando entré al consultorio la voz relajada del odontólogo y la limpieza del lugar me inspiraron confianza. Me hizo un tratamiento de conducto y la verdad no lo sufrí tanto”, contó Marcos (20).

La odontóloga explicó que la apariencia personal y del consultorio son primordiales al igual que otras estrategias: “Vale mucho la estética, los aromas y la paciencia. Yo les paso películas y música, es fabuloso. Además es necesario darles tiempo, mostrarles todas las herramientas y explicarles todo. No usar palabras que inspiren miedo, ni engaños. Sí las alabanzas y recompensas. Pero sobre todo ser rápido y hábil”.

Estefanía recordó para minutouno.com que “cuando era chica el dentista al que iba me hacía avioncito con el torno para que me causara simpatía y a mi me daba terror. Todavía me queda la sensación del dolor del torno y su ruido. Y ni hablar del humo que salía de la boca como si me fuera a incendiar. Si no entraba con un familiar a la sala no había forma. Y ahora la verdad es que le tengo idea”.

Para Cortapassi hay signos que dan cuenta del miedo de los pacientes: “El pánico los inmoviliza. No te dejan ni acercarte y menos que les abras la boca. Empiezan a transpirar y algunos hasta tienen taquicardia. Los que superan la primera etapa, luego se enjuagan la boca mil veces o se levantan otras mil para ir al baño”.

Consejos para aplacar el miedo

Los especialistas consultados por minutouno.com dieron algunas pautas para no sufrir de más y calmar los nervios.

*No llegar con mucho tiempo de antelación porque desde la sala de espera puede escuchar gritos o llanos de algún niño y eso lo puede tensionar más.

*Llevarse algo para leer o con qué jugar para entretener la mente en otra cosa. También llevar música ya que puede tapar ruidos que provengan del consultorio.

*Acordar una señal con el dentista para hacerle saber cuándo debe parar en caso de que se sienta dolor o simplemente para descansar. Esto a su vez hace sentir que uno tiene el control de la situación y la puede manejar, lo que tranquiliza.

*Hablar con el odontólogo y que éste explique en qué consistirá el tratamiento. Sirve para no encontrarse con algo no previsto que pueda tensionar más la situación.

*No esperar que en la primer consulta haya una intervención también sirve para entrar en confianza con el profesional y perder miedo.

*Hacer ejercicios de respiración ayuda a relajarse.

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