Soledad peligrosa: cuando estar solo es un mal incontrolable

Sociedad

Según parece hay soledades y soledades. Así, no es lo mismo aquel que se aísla por voluntad y gusto –como un investigador o un escritor que se regocija e ilumina “con su yo”- que aquellos a quienes su presencia se les torna adictiva pero, a la vez, insoportable y peligrosa.

Como a Marcia T. (26) que le contó a minutouno.com su padecer: "Siempre disfruté del tiempo conmigo misma, pero llegó un momento en el que empecé a encerrarme y sentir que sólo yo me podía hacer compañía”, sostiene la estudiante de Derecho que, antes sus amigas, prefiere usar una pantalla y decir que "está sola por elección".  

Solo…bien

“Es “sano” si la persona logra estar en vínculo con otros factores, como sus propias ideas o pensamientos. Esto es “el estar solo”, como el investigador que pasa períodos donde decide estar en contacto con sus ideas y no tiene un sentimiento de soledad”, explica el psicoanalista Enrique  Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.


 


Sólo…mal

Sin embargo, hay que distinguir esta acción de la sensación de “soledad”. “Este se da cuando una persona quiere establecer un vínculo y siente que no puede establecerlo. Cuando dice “a mi me gustaría relacionarme (con amigos, familiares, conocidos) pero yo no les intereso. Yo no puedo entrar en la vida de los otros”, explica Novelli.

Lo cierto es que uno los factores que van obstaculizando y encerrando a la persona es la llamada “inhibición del vínculo” que, entre otros factores, esconde un sentimiento de inferioridad muy grande y una baja autoestima. 


 


En busca de la fantasía perdida

¿Cuánto pesa lo que fuimos, tuvimos y sentimos en la soledad presente? Para el especialista el idilio por lo perdido lleva a magnificarlo y, a la vez, cerrar los ojos para lo presente. En muchos casos, se busca repetir en otras personas lo vivido.

“Esto sería un duelo patológico, estar fijado en aquella relación, aprecio o personaje perdido y no poder ver otras personas, algo que sin dudas conduce a la soledad. Implica no poder reestablecer el vínculo con el otro que es significativo y los hace sentir tristes, añorantes”, dice Novelli. Y cuando cuando se tienen añoranza y tristeza conjugadas que aparece la desesperación.


 


Estrategias para salir

Entre las tantas acciones que se pueden realizar para ayudar a un persona que padece soledad, los especialistas aconsejan acercarse, preguntarle qué le pasa y no dejar que se aisle. “Un “como te sentís” puede ser de gran ayuda, ya que el sujeto se da cuenta que hay otro que ve lo que le está pasando”.

“La soledad es un sentimiento caracterizado por afectos dolorosos, fundamentalmente ante la pérdida de vínculos interpersonales y imposibilidad de reestablecerlos o acceder a otros nuevos”, concluye Novelli.

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