Todos somos un poco maníacos
*Fijarse en las matrículas de los coches, contar filas de butacas, volver una y otra vez a comprobar si las canillas no gotean. Son algunas de las llamadas manías que pueden causar mucha gracia en el momento pero pueden convertirse en un peligro.
*Si bien se puede decir que son normales, el problema surge cuando generan angustia e interfieren en el desarrollo de la vida cotidiana.
No guardar los fósforos usados en la misma cajita, lavarse las manos decenas de veces por día, guardar las remeras de manera estrictamente ordenada y volver una y otra vez para comprobar si la puerta quedó cerrada con llave son algunas de esas cositas absurdas e irracionales que muchos, o casi todos, hacen en pos de sentirse bien y saciar su ansiedad.
“No puedo tocar las barandas de los subtes, los trenes, los picaportes, los botones de los ascensores ni nada por lo que ya hayan pasado mil manos antes. Cuando no tengo alternativa lo hago pero inmediatamente me lavo las manos. En invierno me envuelvo las manos con las mangas del pulóver”, contó Estefanía (24).
Sin embargo, el psiquiatra Pablo Wizerberg explicó que “todos tenemos alguna “manía”, o mejor dicho alguna dosis de obsesión en nuestra personalidad. Pero, mientras que esta no genere angustia o interfiera en el desarrollo de la vida no pasa a mayores”.
Para el especialista hay gente que se ve inhibida de realizar su vida normalmente a causa de estos rasgos que deben de llevarse a cabo rigurosamente del mismo modo. Como por ejemplo aquel que tiene una rutina para ducharse y siempre lo hace de la misma manera y por eso tarda y no llega en horario al trabajo.
En tanto, el psicólogo Hugo Pisanelli explicó que un rasgo obsesivo en su máxima expresión implica “no poder vivir si no se lleva a cabo la acción”. Mientras, el molestarse porque no se puede ejecutar no es una patología.
A su vez explicó que el término manía está mal utilizado por la gente ya que en realidad una manía está relacionada con la depresión: "Forma parte de una psiquis depresiva. Es un momento de euforia que va desencadenando acciones una atras de la otra. Tiene que ver con delirios como por ejemplo andar por la calle desnudo".
Lo cierto es que cuando estos rasgos llamados popularmente manías se vuelven rígidos y no pueden compensarse se pasa de lo cómico a lo dramático ya que las conductas que realizan comienzan a interferir en la vida de las personas.
Wizerberg sostuvo que estos rasgos de personalidad tienen que ver con rigideces de la infancia: “Puede ser que aquellos que sufran de estos rasgos obsesivos hayan tenido familias muy rigurosas moralmente y por lo tanto una educación muy estricta”.
Por su parte, Pisanelli sostuvo que las causas dependen de la personalidad de cada uno y sólo pueden averiguarse individualmente.
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