La jueza de Chubut negó haber besado al preso: "Estoy haciendo un trabajo académico"

Sociedad

Mariel Suárez aseguró que quería contar la historia de Cristian "Mai" Bustos, el hombre condenado a prisión perpetua por matar a su hijastro.

La jueza chubutense Mariel Suárez, que es protagonista de un video viral en el que parece que se besa con el recluso Cristian “Mai” Bustos en el Instituto Penitenciario de Trelew, explicó que toda la escena fue parte de un “trabajo académico” que realiza, en colaboración con colegas internacionales.

"No tengo ninguna relación sentimental con esa persona”, dijo la magistrada. “Sentíamos que nos estaban escuchando por eso hablábamos cerca”, argumentó sobre las imágenes que se viralizaron y le costaron un sumario interno.

La jueza explicó en declaraciones televisivas que "está haciendo un libro con esta persona por su historia”, y aseguró que fue la segunda vez que veía al recluso, Cristian “Mai” Bustos, condenado por matar a su hijastro, un bebé de nueve meses y asesinar a un policía en una balacera años más tarde, mientras estaba prófugo.

Incluso la magistrada dio a conocer el nombre de la obra que pretende editar: “Se va a llamar ´Los cuatro de Corcovado´”, apuntó.

“Le propuse a la defensora hablar con su asistido y tomar contacto con la vida de esta persona”. La intención de Suárez fue contar la versión del homicida. “Su historia, su versión de los hechos, que yo entendí creíble en el debate, por eso voté por una pena menor”, justificó al respecto.

E insistió: “No teníamos una relación íntima, es una relación de tipo laboral. Yo escribo a nivel periodístico e internacional”.

“Estábamos tomando mate. Yo recuerdo que le había llevado comida. Lo vi en el juicio y luego tuve un mini contacto cuando lo estaban traslando de Esquel, hacia Trelew”, detalló sobre el momento y otros encuentros previos al que fue registrado por las cámaras de seguridad.

Suárez negó haberlo besado: “En ningún momento”, dijo de forma contundente y agregó: “Estamos conversando. Nosotros sentíamos que nos estaban escuchando. Eran charlas en secreto. Había gente caminando alrededor y había una cámara”. Según la jueza, el contenido de la charla era “delicado” por lo que intentaban evitar ser oídos.

“Si tengo que ganarme la confianza de él voy a actuar de mí, no de juez”. Bajo esa postura, señaló que tiene documentos y testimonios de personas que trabajan con ella para respaldarla en su versión. “Obviamente que si voy a hacer un trabajo donde tengo que ganarme la confianza de él, voy a actuar de mí, no de juez. Y creo que puedo acreditar toda esta versión que estoy dando, que es la real”, consideró.

Quizás esté molestando mucho mi trato humanizante hacia la persona que está detenida y condenada a perpetua. Quería reflejar (en el libro) un caso donde hubo una limpieza policial de la escena, represión, y donde todo pasa desapercibido. Quería reflejar qué había pasado con su familia y con él”, concluyó.

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