Una pareja argentina llegó en velero a las Islas Malvinas 

Sociedad

El velero argentino Galileo, con Carlos Giovanazzi y Victoria del Vacchio a bordo llegó a las islas Malvinas a las 5 de la mañana de anteayer.

Se trata de la segunda tripulación de una embarcación a vela argentina que desembarca en las islas en los últimos 25 años. Además, son la primera pareja que llega a Puerto Argentino tras 12 días de navegación desde San Isidro, informa hoy el diario La Nación.

Carlos, un músico de 53 años, piloto de yate con miles de millas navegadas por el litoral de Brasil y el Atlántico Sur, y Victoria, psicóloga, patrón de yate, de 49 años, con vasta experiencia en navegación en el Río de La Plata, Brasil y las islas Canarias, fueron cordialmente recibidos por las autoridades, apenas amaneció.

La pareja partió hacia las Malvinas el 29 de diciembre desde el Club Las Barrancas de San Isidro, a bordo de un velero Navaltec 37, de 12 metros de eslora. El viaje transcurrió sin complicaciones, excepto que a medida que descendían hacia el Sur, la veleta se volvió loca y el anemómetro (que mide la velocidad del viento) dejó de funcionar.

Ayudados por un GPS, conectado a una laptop, cartas náuticas y con el auxilio de amigos que les proporcionaban información meteorológica, llegaron a destino.


 


A solas, con noches de guardia y las islas tras un manto de neblina 

La navegación fue prácticamente a solas sin que se cruzaran con otro barco, excepto dos pesqueros. Su dieta, de papas, fideos, ensaladas, polenta y sopas, los ayudó a sobrellevar el viaje. La exigencia de navegar de a dos los hizo pasar las noches con guardias rotativas de tres horas o, si dormían al mismo tiempo, con un despertador sonando cada media hora para otear el horizonte.

Fue a las 5 de anteayer cuando finalmente llegaron a Puerto Argentino. Sólo guiados por el radar y el navegador satelital, pues la niebla era intensa. Ya cerca del puerto se comunicaron por radio con las autoridades portuarias, que les indicaron un muelle flotante para amarrar hasta que abriera la oficina de migraciones. A las 11, Victoria y Carlos hicieron los trámites y recorrieron las cercanías del puerto.

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